Los rebeldes hutíes de Yemen han exhibido un creciente poder militar durante las últimas semanas con ataques reiterados contra Arabia Saudita y avances territoriales cerca de un punto clave para la navegación comercial
El grupo ha atacado el Aeropuerto Internacional Rey Khalid, en Riad, y la sede de la petrolera nacional Aramco. Las ofensivas provocaron cancelaciones de vuelos, interrupciones en las clases escolares y al menos 19 muertes
Un arsenal más amplio y de menor costo
Los hutíes cuentan con misiles balísticos, misiles de crucero, drones, misiles antibuque y vehículos navales no tripulados. Varias de esas armas presentan características similares a modelos iraníes y pueden alcanzar a los países del Golfo y a Israel
Un informe señaló que el grupo intentó obtener de proveedores chinos piezas utilizadas para fabricar misiles balísticos guiados con un alcance aproximado de 2.000 kilómetros. También se han incautado cargamentos con armas y componentes iraníes destinados a Yemen
Irán niega suministrar armas a los hutíes. La entrega de armamento violaría el embargo de Naciones Unidas. Los rebeldes, además, producen dentro de Yemen buena parte de sus equipos a un costo menor que el de los interceptores avanzados utilizados por Arabia Saudita. Existen indicios, aún no confirmados, de que podrían emplear inteligencia artificial para mejorar sus misiles
Una fuerza extendida en un territorio difícil
Los hutíes operan en una zona extensa y montañosa, donde pueden dispersar combatientes e infraestructura militar. En 2024, un informe estimó que habían reclutado hasta 350.000 combatientes, frente a unos 30.000 en 2015
Desde sus posiciones pueden amenazar instalaciones petroleras, infraestructura ubicada cerca de la frontera y buques cisterna en el mar Rojo. El límite entre Yemen y Arabia Saudita se extiende por más de 1.300 kilómetros a través de áreas desérticas y accidentadas
Los objetivos vulnerables están distribuidos por el territorio saudita, cuya superficie es aproximadamente tres veces la de Texas. Esa dispersión dificulta la defensa, incluso para un país equipado con aviones y sistemas de misiles suministrados por Estados Unidos
Una década de ataques sin derrota decisiva
Arabia Saudita intervino en la guerra civil yemení en 2015, después de que los hutíes tomaran amplias zonas del norte del país, incluida Saná. Durante los siete años siguientes, la coalición liderada por los sauditas lanzó sucesivas campañas aéreas, pero las líneas de combate cambiaron poco hasta el alto el fuego de 2022
Tras el inicio de la guerra en Gaza, los hutíes comenzaron a atacar la navegación en el mar Rojo como parte de lo que describieron como un bloqueo contra Israel. Estados Unidos y Reino Unido iniciaron ataques contra el grupo en enero de 2024. Israel también realizó operaciones posteriores contra posiciones hutíes y un puerto estratégico
En julio, los rebeldes reanudaron los ataques contra Arabia Saudita y declararon un bloqueo a la navegación saudita. El grupo había aceptado dejar de atacar buques estadounidenses después de una campaña militar, pero mantuvo sus acciones contra Israel
Defensa costosa y opciones limitadas
Arabia Saudita enfrenta una presión creciente sobre sus reservas de interceptores de alta gama. El desafío no proviene únicamente de Yemen: también existen milicias respaldadas por Irán en Irak, señaladas por un ataque que interrumpió temporalmente un oleoducto clave para las exportaciones
Una derrota permanente de los hutíes requeriría tropas terrestres capaces de ocupar el territorio después de los bombardeos. Sin embargo, las fuerzas yemeníes que combaten al grupo están divididas. Entre ellas se encuentran unidades leales al gobierno respaldado por Arabia Saudita y separatistas del sur apoyados por Emiratos Árabes Unidos
Arabia Saudita firmó en agosto pactos de defensa con Pakistán y Turquía, aunque no está claro qué asistencia militar concreta podrían brindar. En el plano diplomático, los hutíes exigen el levantamiento del bloqueo saudita, una medida que Riad podría interpretar como una admisión de derrota y que facilitaría un mayor apoyo iraní al grupo