Florida A&M visitará a Miami, Howard jugará en Indiana y Tennessee State enfrentará a Georgia. Cada septiembre, estos cruces mantienen viva una tradición del fútbol americano universitario: equipos de menor presupuesto que reciben un pago importante para competir en la cancha de una potencia, casi siempre en condición de visitante

En el caso de las universidades históricamente negras, estos encuentros siguen teniendo valor económico y deportivo. Suelen dejar ingresos de seis cifras, exposición nacional y una prueba exigente frente a rivales de mayor jerarquía. Pero su peso dentro de la planificación institucional ya no es el mismo que hace algunos años

Un recurso útil, pero ya no decisivo

La directora atlética de Morgan State, Dena Freeman-Patton, sostuvo que este tipo de partidos dejó de ser una obligación y pasó a ser una oportunidad. Su programa jugará ante Arizona State este sábado, aunque la institución ya no exige a sus entrenadores que programen este tipo de compromisos para financiar el departamento

En la temporada actual están calendarizados 127 cruces entre equipos de FBS y FCS, y más de 20 incluyen a universidades históricamente negras. Algunos observadores creen que ese mercado podría achicarse si la expansión del College Football Playoff vuelve más importante el nivel de rivalidad y el peso del calendario para los aspirantes a clasificar

Aun así, los programas FCS siguen siendo una opción relativamente barata para las universidades de la máxima categoría, y eso también mantiene vigentes los acuerdos con las HBCU

Ingresos que ayudan, pero no sostienen todo

Los pagos más altos para estos partidos pueden arrancar cerca de los 500.000 dólares. Grambling State recibió 1 millón de dólares el año pasado para visitar a Ohio State. Otros programas suelen cobrar alrededor de 250.000 dólares cuando enfrentan a equipos de Group of Six

Esos montos ayudan a presupuestos ajustados, aunque ya no resultan tan centrales para la operación diaria. Según Anthony Holloman, comisionado de la Southern Intercollegiate Athletic Conference, las conferencias HBCU han encontrado margen para sostenerse mejor gracias al reparto de ingresos por transmisiones y derechos de medios

Los clásicos ganan terreno

Frente a los partidos de dinero, varios programas han fortalecido los llamados clásicos de fútbol americano HBCU: cruces tradicionales que funcionan como eventos culturales de fin de semana y que, además, generan una competencia más pareja

Con mayor apoyo del público y una base de seguidores más fuerte, esos juegos pueden producir entre 300.000 y más de 600.000 dólares a través de venta de entradas, patrocinios y acuerdos con ciudades sede

Más vías de financiamiento

Las conferencias también avanzaron con sus propias plataformas de streaming. La Southwestern Athletic Conference lanzó SWAC TV el año pasado y la Mid-Eastern Athletic Conference puso en marcha su red de transmisión el mes pasado

Para el profesor J. Kenyatta Cavil, de Texas Southern, esa capacidad de adaptación forma parte de la historia de estas instituciones. En ese contexto, los partidos con pago garantizado siguen siendo valiosos, pero ya no ocupan el mismo lugar de dependencia que tenían antes

Freeman-Patton resumió ese cambio con claridad: las HBCU aún aprovechan estos encuentros, pero ahora lo hacen por razones distintas. Ya no son una necesidad para sobrevivir. Son una pieza más dentro de una estrategia financiera más amplia