Baltimore Ravens cerró la última campaña con balance de 8-9 y con más decepciones que certezas. Llegaba como candidato al Super Bowl, pero las lesiones, el bajo nivel defensivo y un fallo decisivo de último segundo terminaron por desarmar la ilusión

Ahora, con Jesse Minter al mando y por primera vez en 19 temporadas sin John Harbaugh en la banca, la exigencia es clara: volver a playoffs. La base sigue siendo fuerte, con Lamar Jackson, Derrick Henry y Kyle Hamilton entre las piezas principales que regresan

Un calendario más favorable

Esta vez el arranque no luce tan cargado como el del año pasado. Baltimore no enfrentará a un equipo que haya clasificado a playoffs en 2025 hasta la semana 8, una ventana que le permite acomodarse rápido y dejar atrás el mal cierre anterior

La ofensiva vuelve a partir de Jackson, siempre que su salud no vuelva a alterar el plan. Henry firmó otra temporada de enorme carga de trabajo con 1.595 yardas por tierra y 16 touchdowns, mientras que Zay Flowers viene de su mejor año profesional con 86 recepciones, 1.211 yardas y cinco anotaciones

La defensa, en manos del nuevo cuerpo técnico

El principal impulso esperado está del lado defensivo. La llegada de Trey Hendrickson busca mejorar una presión al quarterback que no fue suficiente el año pasado, y Minter hereda un grupo con talento para dar un salto si logra orden y consistencia

Kyle Hamilton sigue siendo una pieza versátil sobre la que se puede construir, y Nnamdi Madubuike trabaja para volver tras perderse gran parte de la campaña anterior por una lesión en el cuello. Su regreso, sin embargo, todavía no tiene garantías para la semana 1

Las dudas que siguen abiertas

El interior de la línea ofensiva dejó señales de fragilidad y ahora el equipo debe reemplazar al centro Tyler Linderbaum. Además, la profundidad en la posición de ala cerrada perdió valor en la temporada baja, y Tyler Loop sigue siendo una incógnita después de un primer año irregular como pateador

También hay presión sobre Jackson para demostrar que la baja en su producción por tierra fue solo un tropiezo. Baltimore ya convivió durante años con grandes expectativas y apenas logró un viaje al título de la AFC en toda la etapa del mariscal, por lo que el margen de paciencia no será amplio

Mark Andrews, en tanto, aparece como una pieza a seguir. Con 30 años y después de sus peores registros recientes en yardas y promedio por recepción, puede recuperar protagonismo si la salida de otros alas cerradas le abre más oportunidades junto a Jackson