Los principales directivos tecnológicos de Estados Unidos pidieron a los ministros del G20 que aceleren la adopción de la inteligencia artificial y la construcción de los centros de datos necesarios para sostenerla. El planteo se dio en una reunión en Carolina del Norte en la que el gobierno de Donald Trump reunió a figuras centrales de la industria para exponer su visión ante las mayores economías del mundo

Jensen Huang, jefe de Nvidia, sostuvo que la IA debe entenderse como una infraestructura básica, al nivel del agua, las rutas, la electricidad o internet. La compañía se volvió una pieza central del auge de la IA generativa gracias a sus unidades de procesamiento gráfico, que se alojan en centros de datos diseñados para entrenar modelos

El dilema entre oportunidad y temor

Huang rechazó la idea de que la IA vaya a destruir masivamente el empleo. Según planteó, las tareas se automatizarán, pero el sentido del trabajo seguirá vigente. También advirtió que el peor escenario para los gobiernos sería no aprovechar esta tecnología y quedar rezagados, y pidió evitar una sobrerregulación

La preocupación pública por el avance de la IA quedó reflejada afuera del campus, donde entre 100 y 200 personas protestaron contra su desarrollo acelerado. En paralelo, Sam Altman, de OpenAI, dijo que algunos países construirán sus propios centros de datos y otros los alquilarán, pero remarcó que adoptar la IA no es opcional. La comparó con la electricidad y afirmó que su uso “no es negociable”

Más cautela desde los gobiernos

Altman adoptó un tono más preocupado al hablar de los riesgos y dijo que la inquietud es una forma de anticipar problemas, como ocurrió con las normas contra incendios. Desde la sala, el ministro británico de Ciencia y Tecnología, Chris McDonald, reconoció la oportunidad que representa la IA, aunque señaló que quienes dirigen empresas y quienes dirigen países enfrentan responsabilidades distintas y que hace falta equilibrio