Marta Luisa de Noruega es la hija mayor del rey Harald V, pero el trono quedó en manos de su hermano menor, Haakon. La razón está en la regla sucesoria vigente cuando nació: en aquel momento, la preferencia era para los varones, incluso si tenían menos edad que sus hermanas
Una regla que cambió tarde
La Constitución noruega fue modificada en 1990 para reconocer la igualdad de derechos en la sucesión al trono. Sin embargo, esa reforma no tuvo efecto retroactivo, por lo que Haakon siguió siendo el heredero. Gracias a ese cambio, la hija de Haakon, Ingrid Alexandra, sí quedó incorporada a la línea sucesoria y podría convertirse en la primera mujer jefa de Estado de Noruega desde el siglo XV
Lejos de la agenda real
En 2022, Marta Luisa renunció a sus funciones oficiales para concentrarse en su actividad privada vinculada a la medicina alternativa, que desarrolla junto a su esposo, Durek Verrett. Aunque conserva su título, dejó de cumplir deberes institucionales con el objetivo de separar con mayor claridad su vida pública de su ámbito personal
Polémicas y rechazo público
Su figura estuvo marcada durante años por críticas a sus vínculos con terapias alternativas. También se la cuestionó por utilizar su condición de princesa en actividades privadas. Antes de su compromiso con Verrett, ya enfrentaba un nivel de desaprobación considerable dentro del país
Verrett, por su parte, ha provocado controversia por difundir ideas sin respaldo científico y por presentarse como chamán. Entre sus afirmaciones públicas figuran supuestos poderes espirituales, comparaciones con inventores y científicos célebres, y relatos extraordinarios sobre su propia vida
La imagen de la princesa también quedó afectada por su exposición mediática y por declaraciones en las que se definió como clarividente. Con el paso del tiempo, su papel dentro de la monarquía se fue reduciendo hasta quedar prácticamente fuera de la vida institucional