ADÉN.– Más de 300 combatientes y algunos civiles murieron desde el jueves en Yemen en una nueva escalada de enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno reconocido internacionalmente, apoyado por Arabia Saudita, y los rebeldes hutíes, aliados de Irán

La violencia se concentra en las provincias occidentales de Taiz y Hodeida, en un área clave para el acceso al mar Rojo. Solo entre el sábado al mediodía y la mañana del domingo murieron 141 combatientes, según fuentes militares

Una franja estratégica en disputa

Dos oficiales del ejército yemení señalaron que 84 de los fallecidos pertenecían a las fuerzas gubernamentales y que la mayoría murió en ataques con cohetes. Otras cuatro fuentes vinculadas a los hutíes informaron 57 bajas entre los insurgentes

La ofensiva rebelde apunta a cortar el acceso a la ciudad portuaria de Moca y avanzar hacia zonas próximas al estrecho de Bab el Mandeb, uno de los pasos marítimos que conectan el mar Rojo con el golfo de Adén. Aunque los hutíes controlan el puerto de Hodeida, no tienen actualmente territorio con salida directa al estrecho

Bab el Mandeb cobró aún más relevancia en el contexto regional reciente por su peso en el tránsito del petróleo saudita. El avance de una fuerza respaldada por Teherán hacia esa zona añade una dimensión regional al conflicto interno yemení

Avances parciales y tensión latente

En el terreno, ambos bandos registraron avances parciales. Un oficial del gobierno afirmó que sus fuerzas recuperaron varias posiciones clave en Taiz mediante un contraataque nocturno, pocas horas después de que los hutíes las hubieran tomado

Otra fuente militar indicó que las tropas gubernamentales se instalaron al norte de Hays, un distrito ubicado a menos de 30 kilómetros de la costa del mar Rojo. Al mismo tiempo, los hutíes avanzaron al oeste de Taiz, al sur de Hays, en dirección a Bab el Mandeb, según un oficial de las fuerzas gubernamentales

Los combates perdieron intensidad durante las primeras horas del domingo, aunque la disputa por esta franja occidental del país mantiene abierta la posibilidad de una nueva expansión de las hostilidades

Un conflicto que vuelve a encenderse

La escalada comenzó después de que en julio colapsara el alto el fuego pactado en 2022, en un escenario marcado por una creciente inestabilidad regional. Desde entonces, los hutíes intensificaron sus ataques contra posiciones militares y zonas bajo control del gobierno

Yemen está en guerra civil desde 2014, cuando los hutíes lanzaron una ofensiva desde su bastión de Saada y tomaron amplias zonas del territorio, incluida Saná. Al año siguiente, una coalición liderada por Arabia Saudita intervino en respaldo del gobierno yemení

Tras años de relativa calma en varios frentes, la magnitud de los combates de los últimos días volvió a encender las alarmas sobre una posible reanudación de la guerra a gran escala, con Bab el Mandeb como uno de los principales puntos de tensión