La disminución sostenida de los nacimientos ya impacta en las escuelas privadas argentinas. La menor matrícula, combinada con costos fijos que permanecen estables, presiona las finanzas de las instituciones y aumenta el riesgo de cierres
El escenario fue uno de los ejes de un encuentro nacional que reunió a unos 400 directivos de colegios privados. Participaron, entre otros funcionarios, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y el secretario de Educación de la Nación, Carlos Torrendell
Un descenso demográfico que continuará
El demógrafo Rafael Rofman explicó que la baja de la fecundidad responde a una transformación social de largo plazo y que no se revertirá mediante políticas de incentivo a la natalidad. Las licencias, las políticas de cuidado y las asignaciones familiares, señaló, pueden mejorar las condiciones de vida de los niños, pero no necesariamente aumentar la cantidad de nacimientos
La proyección educativa es contundente: para 2030, el sistema tendría alrededor de 1.200.000 estudiantes menos. La reducción alcanzaría el 50% en la escuela secundaria y el 27% en el conjunto del sistema
Según Rofman, la cantidad de alumnos secundarios en 2030 ya puede estimarse porque esos jóvenes nacieron. El desafío, sostuvo, será definir qué escuela necesitarán y qué capacidades deberán desarrollar para integrarse a una fuerza laboral también más reducida
La presión económica sobre los colegios
La educación privada depende en gran medida de los ingresos por cuotas. Cuando disminuye la matrícula, caen los recursos, mientras que los salarios docentes, el mantenimiento edilicio y los gastos administrativos se mantienen casi sin cambios
Como consecuencia, sube el costo por estudiante. Las instituciones pueden verse obligadas a aumentar las cuotas, solicitar más subsidios o cerrar salas, cursos y establecimientos completos
El problema comenzó a percibirse con mayor intensidad en los jardines maternales y en el nivel inicial, pero ahora avanza hacia los primeros años de la primaria y podría extenderse a la secundaria y al nivel terciario
Una dificultad adicional es que las escuelas subvencionadas deben cumplir, en general, con un mínimo de 20 estudiantes por grado o curso. Mientras que en el nivel inicial existen alternativas como las salas multiedad, esas opciones no están contempladas del mismo modo para la primaria y la secundaria
Alianzas para evitar cierres
Entre las alternativas planteadas aparece la cooperación entre instituciones. Las escuelas cercanas podrían compartir edificios, servicios, equipos de dirección y otros gastos, además de avanzar en alianzas o fusiones
La propuesta implica dejar de considerar a los establecimientos vecinos únicamente como competidores y convertirlos en posibles socios estratégicos. También se analiza la integración de niveles iniciales para sostener proyectos educativos más amplios
Martín Zurita, secretario ejecutivo de la Asociación de Instituciones Educativas Privadas de Argentina, señaló que la transformación no será solo financiera. También alcanzará a los equipos pedagógicos, la incorporación de tecnología y la definición del diferencial que cada institución ofrecerá para atraer y sostener su matrícula
El dirigente planteó, además, revisar las normas vinculadas con el requisito de alumnos por curso para acceder a una subvención estatal y preguntarse si ese criterio sigue siendo adecuado frente al nuevo escenario demográfico
Nuevas propuestas para una sociedad más envejecida
Otra línea de adaptación consiste en ampliar los servicios. Las escuelas podrían incorporar educación para adultos, formación continua, capacitaciones específicas y trayectos de reconversión laboral
La reutilización de aulas, edificios y capacidades institucionales permitiría diversificar los ingresos y responder a una población que envejece y necesita actualizar sus conocimientos a lo largo de la vida
La experiencia de Irene Ferrara, directiva de una institución de Mar del Plata, reflejó las dificultades de los proyectos pequeños. El colegio primario John Lennon, que había funcionado durante 13 años con 90 alumnos, cerró hace tres años luego de no recibir una subvención. Actualmente continúa abierto únicamente el jardín, que sí cuenta con apoyo estatal
Ferrara sostuvo que los grupos reducidos favorecían una atención personalizada y permitían acompañar a estudiantes con altas capacidades y neurodivergencias. A su entender, el criterio de que una escuela necesita un gran volumen de alumnos para ser viable debería ser revisado
El desafío pedagógico
La adaptación también exige repensar qué se enseña. Los especialistas propusieron pasar de un modelo centrado en acumular materias a otro que priorice habilidades concretas y relevantes para un mercado laboral cambiante
Los resultados de las evaluaciones internacionales, como las pruebas PISA, aparecen como una señal de alerta. La calidad de los aprendizajes influye cada vez más en las decisiones de las familias y en la capacidad de las instituciones para diferenciarse
La menor cantidad de estudiantes podría convertirse en una oportunidad para elevar la inversión por alumno y mejorar los resultados, especialmente en el sistema público. Sin embargo, esa posibilidad dependerá de que la reducción de la matrícula no sea utilizada como argumento para disminuir el presupuesto educativo
Rofman también destacó la necesidad de actualizar la formación docente, fortalecer la innovación didáctica y preparar a los maestros y profesores para nuevas estrategias de enseñanza. Con familias más pequeñas, la expectativa sobre la calidad educativa será cada vez mayor
El futuro de las escuelas privadas, según las propuestas discutidas, dependerá de su capacidad para anticiparse al cambio: cooperar con otras instituciones, reorganizar sus recursos, diversificar su oferta y ofrecer una formación que responda a las necesidades de las próximas generaciones