Edwin López Cornejo, un migrante salvadoreño de 41 años, murió mientras permanecía detenido en el centro Delaney Hall, en Nueva Jersey. Su familia denunció negligencia médica y la gobernadora del estado, Mikie Sherrill, reclamó el cierre del establecimiento

Una detención que terminó en tragedia

López Cornejo vivía en Estados Unidos desde hacía dos décadas cuando fue arrestado por agentes migratorios el 18 de julio en Plainfield, Nueva Jersey. Luego fue trasladado a Delaney Hall, donde esperaba su deportación tras la reactivación de una orden de expulsión emitida en 2006

Según la versión oficial, un juez de inmigración había ordenado su deportación el 25 de agosto de 2006 y el salvadoreño fue enviado a su país el 19 de octubre de ese año. Más tarde volvió a ingresar a territorio estadounidense en una fecha que no fue precisada

Los síntomas que alertaron a la familia

La noche previa a su muerte, Edwin llamó a su madre, María Cornejo, para decirle que se sentía mal. También le comentó que tenía entumecimiento en parte del rostro y en la mano derecha

Al día siguiente, sábado 1 de agosto, volvió a quejarse de mareos y fatiga en la cafetería del centro. Poco después fue llevado a la unidad médica, donde se desplomó

La versión oficial y la denuncia de la familia

Las autoridades del centro informaron que el personal realizó maniobras de reanimación y llamó al 911. Después fue trasladado al Hospital Universitario de Newark, donde se certificó su muerte a las 15.24

La madre del migrante sostuvo que en el hospital le dijeron que su hijo ya no tenía pulso al llegar. Por eso, aseguró que la muerte se produjo dentro del propio centro de detención

Reclamos por atención médica

Mientras se espera la causa oficial del fallecimiento, la familia acusa a la agencia migratoria y al centro de detención de no haber brindado tratamiento adecuado para diabetes, hipertensión y epilepsia focal durante las semanas de encierro

Organizaciones de defensa de migrantes reclamaron una investigación independiente sobre los casos de personas detenidas con necesidades médicas graves en Delaney Hall. Sherrill, en tanto, pidió el cierre del centro y calificó el hecho como un nuevo recordatorio de la gravedad de la situación