María Carmen Abascal, conocida como Maricarmen, murió este miércoles en el hospital Gregorio Marañón de Madrid. Tenía 87 años y se había convertido en una figura emblemática de las protestas contra la crisis de vivienda en España

El anuncio fue realizado por el Sindicato de Inquilinas, junto con la familia y la abogada de la mujer. En el comunicado señalaron que se había alcanzado un acuerdo que le habría permitido regresar a su hogar, aunque la solución llegó demasiado tarde

Un desalojo que provocó indignación

Maricarmen fue desalojada el 23 de septiembre por orden judicial del departamento en el que había vivido durante 70 años. La medida se produjo después de que la empresa propietaria intentara aumentar de manera significativa el alquiler

Las imágenes de la mujer siendo retirada en camilla, mientras manifestantes la acompañaban desde la calle, generaron una fuerte reacción en distintas partes del país

Su desalojo impulsó protestas durante las últimas dos semanas, incluidas acampadas en Madrid y reclamos contra el aumento de los alquileres y los desalojos. Las movilizaciones coincidieron con el rechazo parlamentario a decretos destinados a limitar esas medidas

En ese contexto, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, convocó a elecciones anticipadas para el 29 de noviembre

Su reclamo desde el hospital

Desde el desalojo, Maricarmen permanecía internada, aunque continuaba participando en el reclamo por el acceso a la vivienda

“Creo que todos me conocen. Yo no los conozco a todos personalmente, pero sí conozco a mucha de la gente que viene acompañándome desde hace mucho tiempo”, había expresado en un mensaje grabado desde la camilla del hospital

La mujer también había manifestado su deseo de acompañar a los activistas en la acampada y en sus reclamos, algo que no podía hacer por su estado de salud

Homenajes en la Puerta del Sol

La noticia de su muerte se conoció mientras cientos de personas permanecían acampadas en la Puerta del Sol. Tras la comunicación durante una asamblea, los manifestantes guardaron un minuto de silencio en su memoria y luego le dedicaron un aplauso

“No es justo que haya pasado los últimos días de su vida en esta situación”, expresó una de las jóvenes que participaban de la protesta. La multitud también entonó consignas contra la situación habitacional y reclamó responsabilidades

Dirigentes políticos expresaron sus condolencias. Irene Montero calificó la muerte de Maricarmen como un asesinato y destacó su lucha. Sánchez envió su solidaridad a la familia y a quienes sentían la pérdida como propia

El PSOE sostuvo que el sufrimiento de Maricarmen no debía repetirse y afirmó que su lucha contra la injusticia y la especulación no sería en vano

La crisis de vivienda en España combina una oferta insuficiente, la expansión de los alquileres temporarios y una elevada demanda en los centros urbanos. Mientras los precios aumentan en las ciudades, numerosas zonas rurales continúan perdiendo población