En Kampong Prahok, Camboya, la escuela empieza sobre el agua. En las mañanas, una lancha a motor recorre la aldea flotante para recoger a los estudiantes, que suben con cuidado de no mojar sus mochilas mientras el bote se detiene junto a las casas elevadas sobre el lago
En el Tonlé Sap, el mayor lago de agua dulce del sudeste asiático, desplazarse siempre ha significado navegar. Para estos chicos, ir a clase forma parte de esa misma lógica: moverse entre viviendas flotantes, embarcaciones pequeñas y caminos que no existen en tierra firme
Un trayecto escolar cada vez más caro
El aumento del precio del combustible, impulsado por la guerra en Irán, encarece el traslado hasta la escuela. Esa presión económica ya empuja a algunas familias a tomar decisiones difíciles, y hay niños que dejan los estudios para trabajar y ayudar a sostener el hogar
Presión sobre la educación
Al mismo tiempo, varios gobiernos asiáticos afectados por la crisis financiera enfrentan dificultades para sostener programas educativos y de alimentación escolar, dos herramientas clave para mantener a millones de alumnos dentro del aula