Un operativo internacional contra los delitos ambientales en América Latina y el Caribe terminó con 233 detenciones y permitió identificar conexiones entre la deforestación a gran escala en la Amazonia y empresas de distintos continentes
La acción se extendió durante dos meses y se concentró en la tala ilegal, la extracción clandestina de oro y el tráfico de fauna en nueve países. Las autoridades detectaron unas 60.000 hectáreas de bosques despejados ilegalmente, una superficie equivalente a diez veces la isla de Manhattan
La investigación también puso el foco en las compañías, redes financieras y compradores internacionales que presuntamente se benefician de la destrucción ambiental
Empresas y redes financieras bajo investigación
En un expediente iniciado en Colombia, las autoridades habían identificado a 11 empresas extranjeras sospechadas de participar en la eliminación de más de 52.000 hectáreas de bosque amazónico protegido
La información reunida durante el operativo permitió establecer vínculos con otras 161 compañías y 65 personas en diferentes continentes. También se detectaron posibles fraudes en permisos, además del presunto uso de sociedades pantalla y mecanismos de inversión extranjera
En Colombia fueron detenidas 16 personas y se incautaron pruebas digitales. Además, se emitieron notificaciones internacionales para solicitar información o medidas contra sospechosos relacionados con la red
El seguimiento del dinero, desde una mina ilegal de oro en Panamá hasta compradores de América del Norte, Europa o Asia, permite ampliar las investigaciones más allá de quienes talan árboles, manipulan animales o extraen el metal
Minería ilegal, deforestación y contaminación
Los delitos ambientales están cada vez más vinculados con el crimen organizado en la región. En zonas forestales remotas, la minería ilegal, la tala y el tráfico de fauna pueden utilizar las mismas rutas y redes financieras que otros mercados ilícitos
El oro resulta especialmente atractivo para los grupos criminales por su alto valor, facilidad de transporte y rápida comercialización. El aumento de su precio impulsó la expansión de la minería ilegal en sectores de la Amazonia, con efectos como la deforestación y la contaminación de ríos con mercurio y otras sustancias tóxicas
En Costa Rica, las autoridades decomisaron alrededor de 4,6 toneladas de cianuro y 11 contenedores de mercurio, productos utilizados en la extracción de oro. El mercurio puede contaminar ríos, animales y personas, mientras que el cianuro también provoca graves daños ambientales si se manipula o libera de manera inadecuada
Más de mil animales rescatados
La operación, denominada Madre Tierra VIII, se desarrolló entre el 1 de junio y el 31 de julio en Colombia, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá
Durante ese período se reportaron más de 330 casos y fueron identificadas 312 personas presuntamente involucradas en delitos ambientales
Las autoridades recuperaron más de 1.000 animales vivos, entre ellos tigres de Bengala, leones, jaguares, ocelotes, loros y guacamayos. Algunos fueron encontrados en rutas empleadas también para trasladar drogas y otras mercancías ilícitas
Además, se incautaron 165 kilogramos de aletas de tiburón secas, cuyo valor estimado alcanza los 280.000 dólares
El operativo evidenció el carácter transnacional de estos delitos y el interés de las redes ilegales en países con gran biodiversidad, utilizados como puntos de origen para mercancías de alto valor destinadas a mercados clandestinos de todo el mundo