En Túnez, una ola de calor extremo dejó a miles de personas con menos agua y electricidad, y alimentó el malestar contra el gobierno. El jueves, manifestantes se concentraron en la capital para exigir la salida del presidente Kais Saied y reclamar mejoras urgentes en los servicios públicos
La convocatoria surgió de Nafas, un nuevo colectivo opositor que busca reunir a partidos políticos y figuras independientes fuera de la oposición tradicional al mandatario. La plataforma, lanzada en mayo, denuncia una gestión fallida y pide respuestas frente al aumento del costo de vida, la escasez de medicamentos y las restricciones a las libertades
Calor récord y racionamiento
La protesta se desarrolló en medio de temperaturas que en algunas zonas del país llegaron a 50 grados Celsius. La demanda eléctrica alcanzó niveles récord y la empresa estatal STEG aplicó racionamientos en varias regiones
Los cortes también afectaron a las estaciones de bombeo de agua, lo que profundizó problemas que ya venían golpeando el acceso al agua potable. La falta de electricidad provocó además un vaciamiento rápido de las góndolas de agua embotellada, mientras algunas fábricas redujeron su producción por las interrupciones
Malestar social más amplio
Mohamed Hawel, docente universitario e integrante de Nafas, dijo que el grupo busca unificar reclamos ligados a necesidades básicas como agua, electricidad y alimentos. Durante la manifestación, aseguró que la situación resulta inaceptable para el país
La protesta reunió a activistas opositores y a personas que no habían participado antes en movilizaciones políticas. Entre ellas hubo influencers y jóvenes que dijeron ver deterioradas las conquistas de la revolución de 2011
Oussama Farhat, maestro de primaria de 25 años, sostuvo que la movilización no se limitó a la libertad de expresión, sino también al retroceso en el acceso a servicios esenciales. Añadió que, después de siete años, el poder ha demostrado su fracaso sin un plan de cambio o reforma
Más presión sobre Saied
Saied consolidó su poder desde 2021, tras disolver el Parlamento, destituir al gobierno y afianzar su control. Desde entonces, se multiplicaron las restricciones sobre medios independientes, organizaciones civiles y voces críticas
En las últimas marchas, el tono de las consignas se volvió más duro. Entre las más repetidas aparecieron llamadas directas a que el presidente abandone el poder, junto con lemas históricos de la revuelta de 2011