Las denuncias públicas contra Rafael Poveda reavivaron el debate sobre cómo cubrir con rigor los casos de violencia sexual en los medios. La discusión creció en redes y en salas de redacción luego de que el caso se instalara en la agenda nacional
En ese contexto, las periodistas Juanita Gómez, Laura Palomino y Mónica Rodríguez, integrantes del colectivo Yo te creo colega, abordaron la información con contraste previo: contactaron al señalado por llamada y correo electrónico antes de publicar, para darle la oportunidad de responder
Una alerta contra el miedo en redacciones
La periodista y abogada Pilar Cuartas reaccionó a la polémica con un llamado a no frenar la investigación periodística por temor a equivocarse. Según planteó, los errores en la cobertura deben corregirse, pero no pueden convertirse en una excusa para dejar de informar sobre una de las violencias más complejas de abordar
Cuartas advirtió además que este tipo de episodios puede alimentar mitos, confusión y autocensura entre reporteros y editores, justo cuando más se necesita una cobertura responsable y con perspectiva de género
Capacitaciones abiertas y sin costo
Como respuesta, anunció jornadas gratuitas de formación para periodistas y medios interesados en reforzar su trabajo en la cobertura de violencia sexual. Explicó que estos espacios están pensados para resolver dudas, compartir herramientas y revisar estándares profesionales desde un enfoque pedagógico
La iniciativa, aseguró, busca ofrecer un lugar de diálogo para periodistas con preguntas concretas sobre cómo informar estos hechos con rigor, sin perder de vista el contexto, las víctimas y las implicaciones judiciales que suelen acompañar estas denuncias
Cuartas sostuvo que el periodismo debe ayudar a aclarar qué es la violencia sexual, cómo opera y cuáles son sus dimensiones, además de contribuir a desmontar ideas erradas que siguen circulando alrededor de estos casos
Más medios, más cobertura
La comunicadora también señaló que el trabajo no debería recaer solo en quienes ya vienen cubriendo estos temas. Para ella, es importante que más periodistas y más medios se involucren en estos procesos, especialmente ante los escenarios penales que empiezan a abrirse a partir de las denuncias
En su lectura, el aprendizaje no debe terminar en silencio ni en miedo, sino en una cobertura más sólida, más amplia y mejor preparada para acompañar a víctimas y sobrevivientes sin abandonar el rigor informativo