Durante mucho tiempo, la reducción de los vínculos sociales en la vejez se explicó por factores como los problemas de salud, las dificultades para movilizarse, la jubilación o la pérdida de familiares y amigos

Sin embargo, la psicóloga e investigadora de la Universidad de Stanford Laura Carstensen analizó otra posibilidad: que sean las propias personas mayores quienes decidan limitar sus contactos

Una selección que comienza antes de la vejez

En su investigación Choosing Social Partners: How Old Age and Anticipated Endings Make People More Selective, Carstensen estudió cómo influyen la edad y la percepción del tiempo disponible en la elección de las relaciones personales

Según esta perspectiva, la selectividad no aparece de manera repentina durante la tercera edad. Se desarrolla gradualmente a medida que cambian las prioridades y la forma de invertir el tiempo y la energía

En la juventud suele existir un mayor interés por conocer personas y ampliar las experiencias sociales. Con el paso de los años, en cambio, puede cobrar más importancia la calidad emocional de los encuentros

Menos amigos no siempre significa más soledad

Mantener un círculo pequeño de vínculos no implica necesariamente sentirse solo. Una persona puede reducir la cantidad de relaciones y, al mismo tiempo, conservar una vida social satisfactoria

La selectividad puede ayudar a administrar mejor la energía física y a regular las emociones. Por eso, dejar de asistir a ciertos espacios o encontrarse con menos personas no siempre refleja una pérdida de interés por los demás

En algunos casos, la decisión responde a una nueva valoración del tiempo disponible y de la importancia de cada vínculo

La diferencia entre elegir y quedar aislado

La teoría también sostiene que la percepción del tiempo que queda por vivir puede modificar las prioridades. Cuando una persona considera que dispone de menos tiempo, tiende a concentrarse en experiencias que percibe como especialmente significativas

Esto no significa que todos los adultos mayores prefieran tener pocos amigos ni que el aislamiento sea beneficioso. La soledad no deseada y la falta de apoyo social pueden perjudicar el bienestar

Por esa razón, es importante distinguir entre una elección voluntaria de conservar un círculo reducido y una situación de aislamiento o falta de acompañamiento