El dormitorio debería funcionar como un espacio de reposo. Es el lugar donde el cuerpo baja el ritmo y el cerebro se prepara para dormir. Sin embargo, algunos hábitos cotidianos pueden alterar ese proceso sin que se note

Un ambiente pensado para la calma

Desde el feng shui, el dormitorio debe estar orientado al descanso, la relajación y la recuperación de energía. Esta mirada sostiene que los aparatos eléctricos aportan una energía asociada con la actividad y la estimulación constante, mientras que la habitación debería conservar un clima sereno, silencioso e introspectivo

Por eso, esta corriente recomienda evitar televisores, computadoras y equipos de sonido dentro del cuarto. Incluso sugiere desenchufar el televisor cuando no se usa, como una forma de reducir su presencia en el espacio destinado al sueño

La pantalla y la luz azul

Más allá de las creencias, la medicina del sueño también advierte sobre el uso de pantallas antes de acostarse. La luz azul que emiten puede engañar al cerebro y hacerle creer que todavía es de día, lo que dificulta la producción de melatonina

La melatonina es la hormona que regula el ciclo del sueño. Cuando su producción se altera, conciliar el descanso puede volverse más difícil

La cama no debería asociarse al entretenimiento

Otro problema es que ver televisión en la cama hace que el cerebro deje de vincular ese lugar solo con dormir. Si la cama se usa de forma habitual para mirar series, películas o programas, termina asociándose también con la atención y el entretenimiento

Con el tiempo, ese hábito puede afectar la calidad del sueño y favorecer episodios de insomnio