El 13 de septiembre de 1986, un equipo argentino realizó por primera vez un trasplante de médula ósea en el país. La paciente, Susana, tenía 45 años y padecía leucemia mieloide aguda

La intervención estuvo coordinada por Eduardo Bullorsky, entonces integrante del Servicio de Hematología del Hospital Británico. El procedimiento abrió el camino para que los pacientes pudieran tratarse en la Argentina, sin depender de costosos viajes al exterior

Un procedimiento que cambió el acceso al tratamiento

Hasta ese momento, los trasplantes se realizaban principalmente en centros de Estados Unidos, Inglaterra e Israel. Sin embargo, solo una minoría de los pacientes lograba viajar: algunos llegaban tarde al tratamiento, otros no conseguían reunir el dinero necesario y también faltaban especialistas capaces de atender las complicaciones posteriores

Para prepararse, Bullorsky viajó en 1985 al Hospital Hadassah, afiliado a la Universidad Hebrea de Jerusalén. Allí se entrenó junto con otros profesionales en los procedimientos y en el cuidado de los pacientes. Al regresar, desarrolló protocolos de tratamiento y seguimiento en el Hospital Británico

El trasplante exige la participación coordinada de hematólogos, hemoterapistas, oncólogos, infectólogos, personal de enfermería, bancos de sangre y una institución preparada para atender casos de alta complejidad

Qué función cumple la médula ósea

La médula ósea produce los componentes de la sangre y buena parte de las células del sistema inmunológico. Se encuentra dentro de los huesos, especialmente en las vértebras, la pelvis, los huesos largos y el esternón

Durante un trasplante se infunden células madre sanas para reemplazar o recuperar una médula dañada. El procedimiento puede utilizarse para tratar enfermedades como leucemias, linfomas, mieloma múltiple e inmunodeficiencias

Con el tiempo, el trasplante alogénico, realizado con células de un donante compatible, se extendió de los hermanos a los padres y a personas no relacionadas. También se consolidó el trasplante autólogo, que utiliza células madre del propio paciente previamente criopreservadas

Más compatibilidad y mejores cuidados

Antes del trasplante, el paciente recibe un tratamiento intensivo para eliminar la médula enferma. Ese acondicionamiento reduce temporalmente sus defensas y requiere medidas de aislamiento hasta que la nueva médula comienza a funcionar

La recuperación ocurre de manera gradual. Primero aparecen los linfocitos, luego las plaquetas y finalmente los glóbulos rojos. El proceso puede extenderse durante meses y depende de factores como la edad, el riesgo de la enfermedad y la respuesta a la quimioterapia

Entre los avances de las últimas décadas se encuentran los estudios de compatibilidad más precisos, que pasaron de analizar seis a doce antígenos leucocitarios humanos (HLA), la prevención de la enfermedad injerto contra huésped, el soporte infectológico y transfusional, la mejora de los cuidados de enfermería y el uso de donantes haploidénticos

También se amplió la edad límite para realizar trasplantes y se extendió la cobertura por parte de obras sociales y empresas de medicina prepaga. En la actualidad, la Argentina cuenta con 30 unidades de trasplante de médula ósea. Durante 2025 se realizaron 1458 trasplantes, según datos del Incucai

El costo de un trasplante alogénico en el país no supera los 50.000 dólares, mientras que en centros de referencia de Estados Unidos o Europa puede ubicarse entre 100.000 y 300.000 dólares

El desafío de encontrar más donantes

La ampliación del registro de donantes voluntarios es uno de los principales objetivos pendientes. La médula ósea es renovable y la donación de células madre, ya sea desde la médula o mediante sangre periférica, no genera complicaciones permanentes en una persona sana

La posibilidad de hallar un donante compatible no relacionado puede ser de una entre 100.000. Por eso, no alcanza con contar con 300.000 personas inscriptas en el Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas: el objetivo planteado es superar los dos millones de voluntarios

La inscripción es voluntaria, anónima y altruista. Cuando aparece una posible compatibilidad, el Incucai contacta al donante, repite los estudios, evalúa su estado de salud y coordina la extracción

Las células pueden obtenerse mediante una punción en el hueso ilíaco o por aféresis de sangre periférica, un procedimiento que permite recolectarlas con una máquina luego de estimular su producción. La enfermedad del receptor determina cuál es la técnica más conveniente

La inscripción también puede realizarse a través de una muestra tomada con hisopado bucal en centros y colectas autorizadas. La incorporación de nuevos voluntarios aumenta las posibilidades de encontrar una compatibilidad para pacientes argentinos

Igualdad en el acceso

El desafío central es que todos los pacientes puedan recibir la mejor alternativa terapéutica disponible, sin que la complejidad del procedimiento o la situación económica se conviertan en obstáculos

Muchas enfermedades que hoy se tratan en las unidades de trasplante eran consideradas incurables hace pocas décadas. La evolución alcanzada desde 1986 convirtió a la donación, la formación profesional y el acceso equitativo en pilares para la próxima etapa