La crisis de desapariciones en México llevó a estudiantes universitarios a sumarse a las jornadas encabezadas por familias buscadoras. Jóvenes de antropología, derecho y criminalística recibieron preparación técnica para colaborar en rastreos y aplicar protocolos de actuación
Los registros públicos contabilizan más de 135 mil personas no localizadas en el país. Colectivos y organizaciones civiles advierten que la cifra podría superar los 200 mil casos por el subregistro y la falta de identificación forense
También se estima que entre 30 y 40 por ciento de los casos estaría relacionado con restos humanos sin identificar en morgues, además de los posibles hallazgos en fosas clandestinas
Capacitación para apoyar a las familias
La colaboración se desarrolló mediante el programa “Antropología Forense y Derechos Humanos”, impulsado desde el Laboratorio de Antropología Forense. La formación incluyó técnicas para recorrer terrenos, ubicar posibles indicios, preservar hallazgos y acompañar a los familiares
Lilia Escorcia, responsable del laboratorio, explicó que la iniciativa busca crear mecanismos institucionales de apoyo para las víctimas indirectas de desaparición. Señaló que la participación de distintas disciplinas permite integrar equipos multidisciplinarios, siempre dentro de los límites profesionales de cada estudiante y respetando las funciones de las autoridades
Las actividades incluyeron observación de terrenos, apoyo logístico, revisión inicial de posibles indicios y acompañamiento en zonas de difícil acceso. La preparación también incorporó aspectos psicosociales y de derechos humanos
La experiencia de los estudiantes en campo
Javadd Jacobo, estudiante de antropología física, participa desde hace tres años en estas jornadas. Su trabajo consiste en revisar restos directamente en el sitio para determinar si un fragmento óseo podría corresponder a una persona o a un animal
La estudiante ha colaborado en búsquedas realizadas en Ciudad de México, Estado de México, Morelos, Guerrero y Baja California. Durante esos recorridos observó diferencias en el terreno, la disponibilidad de personal y las posibilidades de emplear tecnología especializada
Jacobo explicó que algunos protocolos requieren formar líneas de búsqueda con pocos metros de separación, lo que demanda una cantidad de participantes que no siempre está disponible. También señaló que la geografía del país puede limitar el uso de ciertas herramientas técnicas
Las familias siguen al frente de los rastreos
A pesar del respaldo académico, las familias organizadas en colectivos continuaron asumiendo el papel principal en las búsquedas. Los universitarios participaron como apoyo técnico, físico y humano para recorrer predios, revisar puntos señalados y acompañar los trabajos de localización
Jacobo resumió el valor de esta colaboración al explicar que las madres buscadoras consideran que los estudiantes les prestan sus ojos y sus manos para encontrar a sus seres queridos
Operativo en Navojoa, Sonora
El 21 de febrero, estudiantes de criminología de la Universidad Hispana participaron en una jornada organizada por el colectivo Buscadoras Huatabampo Sonora, en Navojoa. El operativo comenzó después de una denuncia anónima sobre posibles fosas clandestinas en varios predios
Los recorridos iniciaron desde temprano y continuarían durante los días siguientes para inspeccionar por completo las zonas señaladas. El propósito era descartar indicios relacionados con personas desaparecidas
El grupo acudió con María Fernanda Mundo López, jefa de la carrera y coordinadora académica del campus Navojoa. Elementos de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal, la Guardia Nacional y la Policía Estatal de Seguridad Pública establecieron un perímetro de seguridad
Personal de la Comisión de Búsqueda de Personas para el Estado de Sonora acompañó a las familias y coordinó acciones con el colectivo. El presidente municipal de Navojoa, Jorge Alberto Elías Retes, proporcionó alimentos para las participantes
Al cierre de la inspección no se habían confirmado hallazgos positivos en los predios revisados. Las labores permanecían activas en los puntos mencionados en la denuncia anónima