Un humidificador puede aliviar la sequedad de las vías respiratorias, reducir los sangrados nasales y ayudar a mejorar algunos síntomas de los resfríos. Sin embargo, cuando no recibe un mantenimiento adecuado, también puede convertirse en una fuente de contaminantes

El agua acumulada en el tanque favorece el crecimiento de bacterias y moho. En pocos días puede formarse una película viscosa en sus paredes, que luego se dispersa en el ambiente cuando el aparato está encendido

Qué efectos puede provocar un humidificador contaminado

Las partículas liberadas pueden llegar hasta las zonas profundas de los pulmones y desencadenar inflamación. Además, una humedad excesiva favorece la presencia de ácaros y esporas de moho, factores que pueden agravar el asma y las alergias estacionales

La denominada “fiebre del humidificador” es una inflamación pulmonar similar a la neumonitis por hipersensibilidad. Puede aparecer después de inhalar bacterias u hongos procedentes de un tanque contaminado

Entre los síntomas se encuentran fiebre, escalofríos, tos seca, dificultad para respirar y opresión en el pecho. Su aparición, pocas horas después de encender el equipo, puede confundirse con una infección respiratoria o un cuadro gripal

El riesgo del agua corriente en los equipos ultrasónicos

Los humidificadores ultrasónicos convierten el agua en una fina niebla mediante vibraciones de alta frecuencia. Si se utiliza agua de la canilla, los minerales disueltos, como calcio y magnesio, pueden dispersarse junto con el vapor y formar el llamado “polvo blanco”

Estas partículas corresponden a materia particulada fina, conocida como PM2.5. Por su tamaño, pueden penetrar en el tejido pulmonar e irritarlo, además de favorecer episodios de asma o de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)

Para reducir este riesgo, se recomienda utilizar agua destilada o desmineralizada en los humidificadores ultrasónicos

La rutina de limpieza que ayuda a prevenir la contaminación

El tanque debe vaciarse todos los días. Después, es necesario secar sus paredes y volver a llenarlo con agua fresca antes de utilizar el aparato

También se aconseja realizar una desinfección profunda una vez por semana. El mantenimiento debe permitir retirar los residuos y evitar que permanezcan restos de humedad, moho o sarro en el depósito

Incluso con una limpieza regular, el humidificador debería reemplazarse cada tres a cinco años debido al desgaste del motor y de sus piezas internas

El recambio puede ser necesario antes si el sarro no desaparece después de varios ciclos de limpieza con vinagre, si continúa el olor a humedad tras una desinfección profunda o si el tanque tiene grietas y rayaduras que impiden limpiarlo por completo