Las manchas de humedad no desaparecen de manera definitiva con una nueva capa de pintura. Para recuperar la pared, primero es necesario resolver el origen de la filtración y comprobar que la superficie esté completamente seca
Retirar la pintura y el material deteriorado
El saneamiento comienza con una espátula. Hay que quitar la pintura suelta, las grietas y las partes dañadas, aunque sin retirar material de más ni ampliar la zona afectada
Una limpieza cuidadosa permite trabajar sobre una base firme y reduce el riesgo de que las manchas vuelvan a aparecer debajo del nuevo acabado
Sellar la pared antes de reparar las imperfecciones
Después del saneamiento se aplica una imprimación o sellador. Los productos con base de aceite pueden formar una barrera aislante que ayuda a impedir la reaparición de las manchas
La selladora también compacta la superficie y la prepara para recibir la masilla, la escayola y las capas posteriores de pintura
Aplicar masilla o escayola en dos etapas
Para cubrir reparaciones grandes, la escayola continúa siendo una alternativa económica y con buena capacidad de carga. También pueden utilizarse masillas listas para usar
El procedimiento recomendado consiste en aplicar una primera mano para rellenar los huecos. Cuando se seca, se lija con una lija media y se elimina todo el polvo antes de colocar una segunda capa
Uniformar la absorción de la superficie
Los parches de masilla o escayola absorben la pintura de forma diferente al resto de la pared. Por eso, antes de pintar, conviene aplicar un fijador al agua para evitar cambios de tono y sombras
Como alternativa, puede prepararse una mezcla de pintura plástica blanca y agua hasta obtener una consistencia muy líquida. Se recomiendan dos manos, con una espera de aproximadamente una hora entre ambas. Debido a su textura, el producto puede salpicar durante la aplicación
Finalizar con dos capas de pintura
El trabajo termina con dos manos de pintura plástica, respetando el tiempo de secado entre cada una. Antes de aplicar la segunda, es conveniente revisar la pared y corregir pequeñas irregularidades
Seguir todas estas etapas permite conseguir una superficie más uniforme y reduce la posibilidad de que la humedad vuelva a hacerse visible bajo la pintura