OXNARD, California.- Dak Prescott no escondió sus intenciones al presentarse al campamento de entrenamiento. Lo hizo con una remera vintage alusiva al último título de Super Bowl de los Cowboys, una señal visible de que Dallas quiere volver a pelear por la cima
El quarterback admitió que ya no tiene paciencia para otra temporada sin impacto en enero. Tras dos campañas seguidas sin playoffs, Prescott insistió en que el equipo debe asumir sus objetivos desde el inicio y convertirlos en una obligación cotidiana
Una ofensiva con ambición máxima
Prescott cree que el ataque puede crecer en su segundo año bajo Brian Schottenheimer. Mencionó la continuidad en la línea ofensiva y la evolución de la sociedad entre CeeDee Lamb y George Pickens como factores que pueden elevar el rendimiento colectivo
El mariscal de campo, que viene de lanzar para 4.552 yardas, 30 touchdowns y 10 intercepciones, también dejó en claro que no se conforma con su nivel actual. Después de las prácticas, señaló errores puntuales y dijo que todavía espera más de sí mismo y del grupo
“GOTI”, el lema de una meta gigante
Para empujar esa ambición, Prescott bautizó al equipo con un lema: “GOTI”, sigla de “greatest offense there is” en inglés. Su idea es que la unidad no solo aspire a ser productiva, sino a instalarse como referencia de la liga
Las primeras prácticas han mostrado una defensa más ordenada y ruidosa, algo que Prescott tomó como otra señal positiva. Aunque pidió cautela hasta que llegue el trabajo con contacto real, dijo haber visto una mayor atención al detalle y mejor comunicación del otro lado del balón
Un objetivo que todavía está lejos
El optimismo no borra el contexto: Dallas no llega a una final de conferencia desde hace 30 temporadas y Prescott nunca pudo superar esa barrera. Aun así, el quarterback sostuvo que el cambio debe empezar por ganar cada repetición, cada ejercicio y cada jugada en el entrenamiento
Con varios movimientos recientes para fortalecer el plantel, Prescott entiende que el camino aún es largo. Pero también cree que la oportunidad está abierta para que un futuro título deje de ser una fantasía y vuelva a ser una meta real