El tablero del auto cuenta con distintos testigos que alertan al conductor sobre situaciones que requieren atención. Uno de los más habituales es el símbolo amarillo con forma de herradura y un signo de exclamación en el centro

Este indicador corresponde al sistema TPMS, encargado de monitorear la presión de los neumáticos. Cuando se enciende, puede señalar que una o más ruedas tienen un nivel de inflado demasiado bajo

Por qué se activa la luz TPMS

Una llanta desinflada puede aumentar el riesgo de pinchaduras, acelerar el desgaste, afectar la tracción y reducir el desempeño del vehículo. Además, una presión incorrecta eleva la resistencia al rodamiento y puede incrementar el consumo de combustible

El testigo también puede aparecer cuando se producen cambios bruscos de temperatura. En especial durante los períodos de frío, el aire dentro de los neumáticos se contrae y puede modificar la presión

Si la luz parpadea durante 60 a 90 segundos y luego permanece encendida, es posible que exista una falla en el propio sistema TPMS

Qué revisar cuando aparece el testigo

El primer paso consiste en comprobar manualmente la presión de las cuatro ruedas con un manómetro. Si los valores no son los adecuados, deben ajustarse según las PSI indicadas por el fabricante, que suelen figurar en el manual del vehículo o en una etiqueta ubicada en la puerta del conductor

Si la advertencia continúa, es necesario revisar que el neumático no tenga perforaciones, roturas u otros daños estructurales que permitan la pérdida de aire

Cuando la luz parpadea y después queda fija, el inconveniente podría estar relacionado con el sistema de monitoreo. En ese caso, conviene llevar el vehículo a un centro de servicio para que sea inspeccionado

La importancia de controlar la presión

La presión de los neumáticos debería revisarse al menos una vez al mes. También es recomendable hacerlo antes de realizar viajes largos o cuando el vehículo vaya a transportar una carga adicional