Una controversia en torno a Nuestra Señora de Aparecida ocupó el centro del tramo final de la campaña electoral en Brasil. Un rumor sin pruebas sostuvo que Flávio Bolsonaro pretendía quitarle a la santa su condición de patrona del país
El candidato derechista negó esa intención y acusó al Partido de los Trabajadores de Luiz Inácio Lula da Silva de utilizar una información falsa con fines electorales. “Respeto a todas las religiones y también a quien no tiene religión”, afirmó
Lula, católico, respondió durante un acto en Belém: “Mientras sea presidente de la República, nadie va a burlarse de nuestra señora de Aparecida”. También llamó a respetar todas las confesiones
El episodio involucró al Tribunal Superior Electoral, que bloqueó publicaciones sobre el tema en redes sociales, y a la Conferencia Episcopal Brasileña, que rechazó haber difundido información falsa. La discusión tuvo además una amplia repercusión digital
Una división visible en las encuestas
La polémica reflejó una tendencia de larga duración: Lula concentra mayor respaldo entre los católicos, mientras Bolsonaro encabeza las preferencias de los evangélicos
Según datos de Quaest difundidos a comienzos de año, el 50% de los brasileños mayores de 16 años se declara católico y el 29% evangélico. En otro sondeo, Lula obtuvo el 48% de las preferencias entre los católicos, frente al 29% de Bolsonaro
Entre los evangélicos, en cambio, Bolsonaro alcanzó el 46% y Lula el 27%. Los especialistas aclaran que esos grupos no funcionan como bloques homogéneos: también influyen la clase social, el color de piel y las experiencias personales
El vínculo entre catolicismo y políticas sociales
La antropóloga Regina Novaes, del Instituto de Estudios de la Religión, señala que una parte del catolicismo brasileño se acercó a la izquierda durante la dictadura militar, entre 1964 y 1985, a partir de la defensa de los derechos humanos
En ese proceso tuvo importancia la teología de la liberación, corriente que puso el foco en la pobreza y la justicia social y que contribuyó a formar sectores vinculados con el Partido de los Trabajadores
Novaes sostiene que la doctrina social de la Iglesia genera una afinidad mayor con posiciones de izquierda, aunque también reconoce la existencia de movimientos conservadores dentro del catolicismo
La Conferencia Episcopal Brasileña anunció que no respaldaría candidatos ni partidos, pero pidió respetar la Constitución, las instituciones y el resultado de las urnas
La expansión evangélica y la agenda moral
Las iglesias evangélicas cuestionaron inicialmente los privilegios históricos de la Iglesia católica en ámbitos como la salud y la educación. Con el crecimiento de su presencia en el Congreso y otros espacios de poder, una parte importante del movimiento se acercó a la derecha
En ese giro ganó peso una agenda moral contraria al aborto, a los derechos de las minorías sexuales y a otras causas asociadas con la izquierda. Novaes vincula ese proceso con el temor a los cambios sociales, el desencanto con algunas políticas de inclusión y la inseguridad en zonas donde crecieron los templos de proximidad
También se fortalecieron los vínculos entre iglesias brasileñas y organizaciones evangélicas internacionales, lo que favoreció una mayor convergencia religiosa e ideológica
Aunque Jair Bolsonaro es católico, buscó el apoyo evangélico durante su carrera política. En 2016 se bautizó en el río Jordán y, durante su gobierno, nombró a un abogado y pastor como juez del Supremo Tribunal Federal
El temor a una deriva autoritaria y algunas de esas alianzas también alejaron a sectores católicos del movimiento bolsonarista. Geraldo Alckmin, actual vicepresidente, es católico y de centroderecha; después de haber competido contra Lula, se alió con él en 2022 para enfrentar a Bolsonaro
Aparecida, una figura que excede al catolicismo
La socióloga Silvia Fernandes, de la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro, considera que la religión es una dimensión relevante de la reorganización política brasileña, pero no un factor capaz de determinar por sí solo el voto
En la campaña actual, Flávio Bolsonaro dijo que, si fuera elegido, declararía que “Brasil pertenece al Señor Jesucristo”. La frase fue interpretada como un gesto hacia los evangélicos y generó preocupación entre católicos
La imagen de Aparecida está asociada con una pequeña estatua de terracota encontrada en el río Paraíba do Sul por unos pescadores en el siglo XVIII. Según historiadores, representaba a la Virgen de la Concepción, patrona de Portugal
Tras permanecer sumergida, la figura adquirió un tono marrón oscuro y pasó a simbolizar la diversidad racial brasileña. Su devoción se extendió hasta que el papa Pío XI la proclamó patrona de Brasil en 1930
El historiador André Chevitarese sostiene que Aparecida no pertenece únicamente a una élite católica blanca. También es una referencia para sectores vinculados con la umbanda y el candomblé, además de comunidades humildes que ven en ella un símbolo de pertenencia y reconocimiento
Brasil celebra el día de su patrona el 12 de octubre, menos de dos semanas antes del eventual balotaje presidencial previsto por las encuestas. Por eso, la disputa religiosa todavía puede conservar un lugar relevante en la campaña