La rutina diaria de millones de limeños depende de una red subterránea que rara vez se ve, pero que sostiene el abastecimiento de agua y el desagüe de la ciudad. Tuberías, colectores, plantas, reservorios y estaciones de bombeo componen un sistema que hoy muestra señales de desgaste, antigüedad y sobrecarga

Un informe de transferencia de Sedapal advierte que parte de esa infraestructura ya no responde al crecimiento de Lima y que un sismo podría agravar el problema. El documento describe activos con décadas de uso, obras pendientes y equipos que también requieren renovación

Lluvias recientes expusieron un problema mayor

Las lluvias y el colapso de desagües en Villa El Salvador dejaron en evidencia la fragilidad del sistema. El agua ingresó a calles y viviendas, y los vecinos relataron que el rebalse de buzones dejó huellas visibles y un fuerte olor a desagüe en la zona

Para los pobladores, lo ocurrido con pocas horas de lluvia encendió una alarma más seria: qué pasaría si una emergencia de mayor magnitud, como un terremoto, golpea a la capital

Colectores antiguos y una ciudad que creció más rápido

Especialistas consultados en el reportaje explicaron que varios colectores de Lima Sur tienen más de 30 años de funcionamiento y hoy reciben más aguas residuales de las que fueron diseñados para soportar. El crecimiento acelerado de la ciudad ha presionado una infraestructura pensada para otra escala urbana

Uno de los casos más delicados es el colector Circunvalación, cuya capacidad ya fue rebasada. Sedapal busca desde 2024 financiamiento para reemplazarlo. El proyecto tiene un expediente técnico aprobado por más de S/723 millones, pero la obra todavía no arranca

Treinta mil kilómetros de redes bajo la ciudad

Debajo de Lima hay cerca de 30 mil kilómetros de tuberías, divididos en unos 15 mil de agua y 15 mil de desagüe. Según el informe, el 35% de esa red ya superó su vida útil

También hay colectores que pasaron los 90 años y se acercan al siglo de uso. Pese a ello, siguen operando, lo que refleja la ausencia de una política de reposición de activos a gran escala

La Atarjea y el riesgo de corte de agua

La planta número uno de La Atarjea, en operación desde 1956, continúa siendo clave para el suministro de Lima. El documento advierte que sus estructuras presentan deterioro avanzado y que un sismo de mediana intensidad podría comprometer el abastecimiento de alrededor del 40% de la población de Lima y Callao

Su rehabilitación, sin embargo, exige primero contar con una alternativa que sostenga parte de la producción. Por eso, el plan contempla levantar antes la planta número tres

La propia importancia de La Atarjea resume el problema: casi siete décadas después de su puesta en marcha, sigue siendo el centro de una red que ya trabaja al límite

Reservorios centenarios y equipos por renovar

Los reservorios del Amenacho también forman parte del diagnóstico crítico. Tienen más de 100 años y el informe identifica riesgo de colapso ante un sismo fuerte. Desde allí depende el abastecimiento de buena parte del centro de Lima, con más de medio millón de personas bajo su cobertura

En el Callao, los reservorios R1 y R2 del Parque Internacional también requieren nuevas estructuras y reforzamiento. Una falla podría afectar a Bellavista, La Perla, La Punta y otros sectores del puerto

El problema no termina en la infraestructura fija. Sedapal también considera necesario renovar equipos para emergencias, como Hydrojet y camiones cisterna, además de adquirir 70 grupos electrógenos para 50 pozos y 20 cámaras de bombeo. Estos equipos serían clave si un evento severo interrumpe el suministro eléctrico y obliga a sostener el servicio en puntos estratégicos de la red