Durante años, los tatuajes estuvieron asociados con prejuicios y estereotipos. Sin embargo, el cambio generacional modificó esa percepción y cada vez más personas eligen llevar diseños permanentes en la piel

Una investigación que reunió a 540 voluntarios, con y sin tatuajes, analizó las diferencias en algunos rasgos de personalidad. Los resultados mostraron puntuaciones más altas en extraversión, búsqueda de experiencias y necesidad de singularidad entre quienes tenían tatuajes

Los seis rasgos destacados

Apertura a nuevas experiencias

Las personas con varios tatuajes suelen mostrarse dispuestas a probar cosas distintas y a enfrentar situaciones desconocidas, incluso cuando saben que algunas decisiones pueden tener efectos permanentes

Mayor facilidad para relacionarse

Quienes tienen tatuajes pueden construir vínculos sólidos y superar con mayor facilidad la timidez al iniciar una conversación con alguien desconocido

Actitud más osada

Otro de los rasgos señalados es la predisposición a explorar experiencias nuevas sin quedar condicionados por la opinión de los demás

Más confianza personal

Al apartarse de ciertas modas o expectativas sociales, estas personas priorizan aquello que las hace sentir cómodas y satisfechas con su propia imagen

Una identidad más definida

Los tatuajes pueden funcionar como una forma de expresar características íntimas y reforzar la conexión entre la personalidad y la imagen que se muestra al exterior

Individualismo

También se observó una mayor tendencia a seguir los propios deseos y convicciones, aunque eso implique apartarse de lo que hace la mayoría

De todos modos, los investigadores advirtieron que los resultados no permiten establecer una regla general para todas las personas tatuadas. La cantidad de participantes fue limitada y se necesitan nuevos estudios para confirmar estas diferencias