Después de tres meses sin lluvias, Sriwati ya no puede depender del río para abastecer a su familia en Penyeladi, una aldea de la isla indonesia de Borneo. La comerciante y madre de tres hijos debe comprar agua, un gasto adicional para su hogar

El río Kapuas, el más extenso de Indonesia y una fuente de agua para más de tres millones de personas, quedó reducido cerca de su vivienda a un cauce estrecho y barroso. El agua no es segura para beber ni para lavar el arroz que cocina para sus hijos

“La escasez nos afecta, sobre todo cuando se trata de conseguir agua potable”, expresó Sriwati

El Niño y la degradación de las turberas

Los expertos atribuyen la gravedad de la situación a la combinación entre un episodio de El Niño particularmente intenso y décadas de deterioro de las turberas, humedales antiguos que cumplen funciones esenciales en el almacenamiento de carbono, la regulación del agua y el control de la contaminación

El fenómeno climático, asociado al calentamiento natural de las aguas oceánicas, puede intensificar las sequías, las olas de calor, las inundaciones y otros eventos extremos. Las previsiones indican que podría superar la intensidad del episodio registrado en 1997, que provocó daños por miles de millones de dólares en distintas regiones del mundo

En la parte de Borneo administrada por Indonesia, cerca del 60% de las turberas habría sido drenado para habilitar plantaciones de palma aceitera y concesiones destinadas a la producción de pulpa y papel. Los canales construidos para esos proyectos redujeron el nivel freático y dejaron el terreno más seco

El Ministerio de Bosques de Indonesia reconoció los efectos negativos del drenaje, aunque señaló que las causas y responsabilidades deben establecerse con pruebas y no atribuirse automáticamente a El Niño o a la presencia de empresas

El Gobierno afirmó que trabaja en la restauración de los ecosistemas, la recuperación de las funciones hidrológicas de las turberas, una mejor gestión del agua y el refuerzo de las medidas para prevenir incendios

Fuego subterráneo y humo sobre la región

Las condiciones calurosas y secas favorecieron la expansión de grandes incendios en Borneo. La turba seca arde con facilidad y las llamas pueden avanzar bajo tierra, lo que dificulta su extinción y permite que reaparezcan

La falta de agua también ralentizó las tareas de combate. Japón desplegó asistencia para enfrentar los incendios, mientras una densa capa de humo cubrió el cielo y redujo la visibilidad

El humo llegó hasta Filipinas, a más de 800 kilómetros de distancia, y la contaminación superó los niveles de emergencia en Malasia. En una localidad del estado de Sarawak, en Borneo, las autoridades declararon una emergencia la semana pasada

Entre enero y julio, el Ministerio de Bosques registró más de 202.000 hectáreas quemadas en Indonesia, una superficie casi tres veces mayor que la de Singapur. La política oficial busca priorizar la prevención mediante patrullajes, sistemas de detección temprana, controles sobre la quema de terrenos y una mayor coordinación entre organismos

Comunidades sin agua ni ingresos

En Sungai Malaya, una aldea de Kalimantan Occidental, los incendios llevan más de un mes activos. Los residentes permanecen en alerta porque el fuego puede intensificarse de manera repentina durante la noche

Las llamas destruyeron los terrenos donde Rumsiyeh, de 45 años, y su esposo recolectaban helechos para vender en el mercado. “Todo desapareció. Ya no podemos ganarnos la vida”, lamentó

La bajada extrema del nivel del Kapuas también golpeó a pescadores, navegantes y otras personas que dependen del río. En los tramos donde todavía circulan embarcaciones, el humo dificulta la visibilidad y vuelve peligrosa la navegación

El impacto económico nacional todavía no fue medido. Grandes barcazas que habitualmente transportan semillas de palma aceitera permanecen varadas sobre la arena, mientras sus cabos sueltos cuelgan de los costados

Algunas familias recibieron donaciones de agua de particulares y del Gobierno, pero la preocupación persiste. “Este período seco se prolonga y hasta las actividades cotidianas se volvieron difíciles. También sufrimos la falta de agua”, afirmó Sriwati