En el uso cotidiano, la palabra sismo se aplica a cualquier movimiento de la corteza terrestre, ya sea leve o intenso
Por eso, el término puede utilizarse sin importar la magnitud del fenómeno ni los daños que haya provocado
La intensidad marca la diferencia
La palabra temblor suele reservarse para los movimientos leves, que no ocasionan daños
En cambio, se habla de terremoto cuando las ondas sísmicas alcanzan una intensidad capaz de causar víctimas o una destrucción severa en las edificaciones
De este modo, aunque los tres términos pueden aparecer como sinónimos en conversaciones habituales, su uso también puede variar según la intensidad del movimiento y sus consecuencias