Se registraron cinco sismos de magnitud entre 4,0 y 4,2 en zonas de Chiapas y Oaxaca. Los movimientos fueron localizados cerca de Arriaga, Río Grande, Pijijiapan, Ciudad Hidalgo y Matías Romero

El evento reportado cerca de Arriaga tuvo una magnitud de 4,0 y una profundidad de 81,2 kilómetros. Otro movimiento, ubicado al oeste de Río Grande, también alcanzó magnitud 4,0, con una profundidad de 13,1 kilómetros

En las cercanías de Pijijiapan se registró un sismo de magnitud 4,0 y 99,8 kilómetros de profundidad. Cerca de Ciudad Hidalgo ocurrió otro de magnitud 4,2, a 10 kilómetros de profundidad. El movimiento localizado al noreste de Matías Romero tuvo una magnitud de 4,1 y una profundidad de 130,5 kilómetros

Qué hacer durante un sismo

La recomendación principal es mantener la calma, evitar correr o gritar y aplicar la maniobra de agacharse, cubrirse y agarrarse. En un edificio, conviene refugiarse debajo de una mesa o escritorio firme; si se está al aire libre, hay que alejarse de edificios, árboles y postes de luz

No se debe utilizar el ascensor, porque puede quedar atrapado o sufrir daños. Si el sismo ocurre mientras se conduce, hay que detener el vehículo en un sitio seguro y mantenerse lejos de estructuras, árboles y postes

En un supermercado, es preferible ubicarse debajo de un elemento firme o junto a él, identificar los espacios señalizados como protección sísmica y apartarse de las góndolas. Si se corta la electricidad, se deben usar linternas y evitar velas, fósforos o encendedores por el riesgo de fugas de gas

Medidas después del movimiento

Después del sismo, se recomienda comprobar si hay personas heridas, ayudar cuando sea posible y alejarse de edificios o estructuras dañadas. También es importante mantenerse informado y seguir las instrucciones de las autoridades

Por qué ocurren los sismos

Un sismo se produce cuando se libera de manera repentina energía acumulada en el interior de la Tierra. El movimiento de las placas tectónicas genera fricción y tensión en las fallas; cuando esa energía se libera, produce ondas sísmicas que atraviesan las rocas y llegan a la superficie

En el uso cotidiano, “sismo”, “temblor” y “terremoto” suelen emplearse como sinónimos. El término sismo puede referirse a cualquier movimiento de la corteza terrestre, mientras que temblor suele asociarse con movimientos leves y terremoto con aquellos que provocan daños o víctimas

Magnitud, intensidad y zonas de riesgo

La escala de Richter, creada en 1935 por Charles Francis Richter y Beno Gutenberg, fue reemplazada para medir los terremotos más intensos por la escala de magnitud de momento. Esta permite calcular la energía liberada en movimientos superiores a 6,9

La escala Mercalli Modificada, que tiene 12 grados expresados en números romanos, mide la intensidad de un sismo y sus efectos sobre el terreno, las personas y las construcciones. Sus resultados dependen, entre otros factores, de la vulnerabilidad de los edificios y de la distancia al epicentro

En Estados Unidos, la costa oeste presenta una alta exposición por su cercanía con el cinturón de fuego del Pacífico. California, Alaska y Hawái figuran entre las zonas con mayor potencial sísmico. También se mencionan áreas de Washington D. C., Filadelfia, Nueva York y Boston, mientras que San José, Vallejo y San Diego aparecen entre las ciudades californianas atravesadas por fallas geológicas

Un estudio citado en el material señala que casi el 75% del territorio estadounidense podría experimentar terremotos dañinos en el futuro

Los terremotos más intensos mencionados

El terremoto de mayor magnitud registrado ocurrió el 22 de mayo de 1960 en Valdivia, Chile. Alcanzó magnitud 9,5, provocó erupciones volcánicas y generó un tsunami que llegó a Japón, Hawái y Filipinas. El desastre dejó al menos 2000 víctimas fatales y afectó a dos millones de personas

Entre los terremotos más fuertes registrados en Estados Unidos se encuentran el de Alaska de 1964, de magnitud 9,2 y con 139 muertos; el de San Francisco de 1906, de magnitud 7,9 y más de 3000 víctimas; el de Charleston de 1886, de magnitud 7,3 y más de 600 muertos; el de Long Beach de 1933, de magnitud 6,4 y más de 120 víctimas; y el de Loma Prieta de 1989, de magnitud 6,9 y más de 60 muertos