El Departamento de Salud del condado de Suffolk, en el área metropolitana de Nueva York, emitió una alerta sanitaria para los residentes tras confirmar cuatro casos de tularemia, una enfermedad infecciosa poco frecuente conocida como “fiebre de conejo”

Las autoridades pidieron tomar precauciones, sobre todo durante las actividades al aire libre, y recomendaron que cualquier persona con síntomas o sospecha de exposición informe a su médico sobre sus movimientos recientes en zonas abiertas o de riesgo

Un caso vinculado a una picadura de garrapata

Entre los cuatro contagios confirmados, uno fue asociado a la picadura de una garrapata. Ese episodio corresponde a un niño de 9 años que enfermó después del contacto con el parásito

Sobre los otros tres pacientes, las autoridades mantuvieron en reserva la vía de exposición. En la zona, los casos anuales de esta dolencia suelen ser pocos, aunque el aumento detectado en plena temporada estival encendió la vigilancia sanitaria

Los síntomas que pueden aparecer

La tularemia puede manifestarse de distintas formas según la vía por la que la bacteria ingresa al organismo. Entre los signos más comunes figuran fiebre alta, úlceras en la piel y ganglios inflamados

En los cuadros más graves, la infección también puede afectar los pulmones y provocar complicaciones severas

Cómo se transmite y cómo prevenirla

La tularemia es causada por la bacteria Francisella tularensis y afecta principalmente a animales silvestres como conejos, liebres y roedores. Su transmisión a las personas suele darse por garrapatas o moscas de los ciervos, que trasladan el microorganismo desde animales infectados

La enfermedad no se contagia de persona a persona. Sin tratamiento adecuado, puede ser potencialmente mortal, aunque se combate con antibióticos específicos

Las medidas preventivas incluyen usar repelentes autorizados, vestir mangas largas y pantalones largos al aire libre, evitar que cortadoras de césped pasen sobre cadáveres de animales silvestres y usar guantes al manipular animales enfermos o muertos

La mayor temporada de riesgo para esta bacteria se extiende entre mayo y septiembre