Hay una verdad difícil de discutir en el cine posapocalíptico: siempre termina importando un perro. En The Dog Stars, Ridley Scott convierte a Jasper, un malinois de cuatro patas, en parte esencial de una historia que combina supervivencia, duelo y la posibilidad de volver a querer

La película adapta la novela de Peter Heller y se sitúa en un Colorado devastado por una pandemia que borró a la mayor parte de la humanidad. Jacob Elordi interpreta a Hig, un mecánico y piloto que sobrevive en un aeropuerto abandonado de Erie junto a Jasper y Bangley, un exmilitar encarnado por Josh Brolin

Desde allí, Hig vuela en una Cessna hacia Denver para buscar provisiones y también observa a otros grupos de sobrevivientes, entre ellos una comunidad menonita que parece hecha a medida para el fin del mundo

Scott y el guionista Mark L. Smith construyen un escenario de amenaza constante, aunque sin depender únicamente del caos. Hay patrullas violentas, armas, escasez y una sensación persistente de desgaste, pero el centro de la película está en otra parte: en el costo emocional de seguir vivo cuando casi todo lo demás se perdió

El impulso del relato cambia cuando Hig decide abandonar la rutina del refugio y salir hacia Grand Junction, guiado por una posible transmisión de radio. En el camino se cruza con una joven viuda y su padre protector, interpretados por Margaret Qualley y Guy Pearce

Allí la película se inclina hacia una intimidad inesperada, con dos personajes que todavía cargan culpa, duelo y un deseo apenas recuperado de conectarse con alguien más

Elordi adopta un registro de cansancio y magnetismo contenido, mientras Qualley aporta una energía que ilumina cada escena compartida. Entre ellos aparece una ternura frágil, sostenida por pequeñas revelaciones: lo que extrañan de la vida anterior, el placer de escuchar música, incluso el tráfico

Uno de los momentos más logrados llega cuando ella escucha música grabada por primera vez en años y la emoción le cambia el rostro por completo

Cuando esa historia íntima parece asentarse, la película vuelve a sacudir su tono con violencia, hordas agresivas y la irrupción de Allison Janney en una secuencia tan desbordada como difícil de ignorar. Es un giro extraño, pero también uno de los rasgos más llamativos de la propuesta: Scott empuja una historia de amor hacia un terreno de horror y acción sin abandonar del todo la melancolía

Hay decisiones discutibles, como filmar esta historia ambientada en Colorado en Italia, con los Dolomitas en lugar de las Rocosas. Aun así, la película encuentra una armonía propia en su elección musical, especialmente con Like Real People Do, de Hozier, que abre y cierra el relato

The Dog Stars termina siendo una rareza dentro del cine posapocalíptico: una historia brutal, sí, pero también sorprendentemente romántica. Y, sobre todo, con muy buen perro

Datos: estreno en cines, clasificación R por violencia fuerte y lenguaje, duración de 118 minutos. Calificación: dos estrellas y media sobre cuatro