Tim Curry llegó a una audición con una canción de Little Richard y salió de ella con el papel que marcaría buena parte de su carrera. Frente a Jim Sharman, interpretó “Tutti Frutti” y se quedó con el rol del Dr. Frank-N-Furter, el científico travestido de The Rocky Horror Show
El actor británico murió el martes a los 80 años en su casa de Los Ángeles. Quienes trabajaron con él recuerdan que Frank-N-Furter no fue solo un personaje, sino una creación completa: una voz, un lenguaje y una presencia escénica construidos desde cero
Un vínculo anterior a Rocky Horror
Antes de esa audición, Curry ya conocía a Richard O’Brien, autor de la obra e intérprete de Riff Raff. Ambos habían coincidido en 1968 en la formación original de Hair, en Londres. Fue allí donde O’Brien le mostró el texto de su futura obra
La invitación a la prueba no salió de O’Brien, sino de Sharman, pero la elección terminó siendo decisiva. O’Brien admitió después que Curry fue central para el impacto posterior de la obra y llegó a preguntarse si habría tenido el mismo recorrido con otro intérprete
El arte de volver creíble lo extravagante
Con Frank-N-Furter, Curry no se limitó a actuar: armó el personaje con una lógica propia. Combinó seducción, amenaza, humor y exceso, siempre con total convicción. La clave era que la exageración no se sintiera vacía, sino sostenida por una fe absoluta del personaje en sí mismo
Esa mezcla ayudó a transformar The Rocky Horror Show en un fenómeno de culto que sigue vigente décadas después. La obra debutó en 1973 en el Royal Court Theatre de Londres, pasó luego por Los Ángeles y Broadway, donde apenas llegó a 45 funciones
La película de 1975 tuvo un estreno fallido, pero las funciones de medianoche que comenzaron a multiplicarse desde 1976 en Nueva York le dieron una segunda vida. Con el tiempo, se convirtió en la película con el estreno teatral más prolongado de la historia
Otra resurrección en Clue
Diez años más tarde, Curry repitió el patrón en Clue (1985), la adaptación del juego de mesa Cluedo. Allí interpretó a Wadsworth, un mayordomo que parece secundario y termina dominando toda la historia
El director y guionista Jonathan Lynn conocía a Curry desde la adolescencia: ambos habían pasado por el mismo internado inglés para hijos de pastores metodistas, aunque en distintas edades. Años después, Curry le dijo que se había hecho actor porque Lynn también lo había hecho, como prueba de que esa elección era posible
Cuando Lynn lo propuso para el papel, no dudó. La escena final, en la que Wadsworth reconstruye a toda velocidad los asesinatos en la mansión, se volvió una de las secuencias más recordadas de la película. Lynn sostuvo después que Curry era quien verdaderamente mantenía unida la historia
Clue también fue un fracaso comercial al estrenarse, pero con el tiempo encontró público en la televisión por cable y el video doméstico. Otra vez, Curry había tomado un material improbable y lo había vuelto irresistible