Durante años, muchas personas tocaron el hocico de sus perros para comprobar si tenían fiebre. Una nariz seca o caliente solía interpretarse como una señal de enfermedad, mientras que una superficie húmeda y fría se asociaba con un buen estado de salud
Sin embargo, este método no permite determinar con precisión la temperatura corporal del animal. El veterinario Israel Pérez explicó que la nariz de un perro puede cambiar de temperatura a lo largo del día sin que exista un problema médico
Por qué cambia la temperatura del hocico
El contacto con una estufa, el descanso sobre una alfombra, la exposición al sol y la actividad física pueden volver más cálida la nariz. También influyen el viento, la humedad, el frío y las condiciones del entorno
Del mismo modo, una nariz fría no garantiza que el perro esté completamente sano. Por eso, los especialistas desaconsejan utilizar el hocico como método casero para diagnosticar fiebre
Señales que requieren atención
En lugar de concentrarse únicamente en la nariz, los tutores deben observar cambios en el comportamiento y el estado físico del animal. Algunos signos de alerta son
- Apatía y falta de interés por jugar.
- Pérdida repentina del apetito.
- Temblores frecuentes sin una causa evidente.
- Respiración acelerada mientras permanece en reposo.
Ninguno de estos síntomas confirma por sí solo la presencia de fiebre. No obstante, pueden indicar que el perro necesita una evaluación más cuidadosa
Cómo medir la temperatura con precisión
La medición más fiable se realiza con un termómetro rectal diseñado para animales. Una temperatura superior a los 39 grados centígrados puede indicar fiebre, aunque debe interpretarse según el contexto
Un paseo con mucho calor o una sesión intensa de juego pueden elevar temporalmente la temperatura corporal. Ante cualquier duda, es importante considerar el estado general del perro y consultar con un profesional veterinario