Tomás Valentín Gómez tenía 27 años cuando integró el equipo que confeccionó los ornamentos litúrgicos utilizados por León XIV durante su visita a Lourdes, a fines de septiembre. Entre esas piezas estuvo una estola blanca que terminó solo dos horas antes de la llegada del Pontífice
Argentino y oriundo de Merlo, San Luis, Gómez estudió dos años de Abogacía, pasó tres años en el seminario y cursa la licenciatura en Protocolo y Ceremonial. También trabajó para una agencia de traducción y una empresa de eventos. Nunca realizó un curso formal de costura
Un oficio aprendido de manera autodidacta
Su primer contacto cercano con una máquina de coser ocurrió en la parroquia de su infancia, cuando observó a la sacristana preparar elementos para Semana Santa. En 2019 recibió su primera máquina como regalo de su madre y comenzó a aprender por cuenta propia
Con práctica, errores y nuevos intentos, empezó a confeccionar prendas para sacerdotes conocidos. Luego llegaron pedidos desde distintas provincias, entre ellas San Luis, Córdoba y La Rioja, además de encargos de Buenos Aires
Con el tiempo decidió darle una identidad a su trabajo y comenzó a firmarlo como “Joseph”, en referencia a su devoción por San José. Para Gómez, los ornamentos no deben destacar a quien los confecciona, sino estar al servicio de la celebración religiosa
Del voluntariado al taller de Lourdes
Gómez visitó Lourdes por primera vez en 2019, durante tres días. En 2025 regresó como voluntario por dos semanas, pero permaneció varios meses tras recibir la propuesta de extender su estadía
Durante este año colaboró con un sacerdote argentino en las celebraciones en español y, en algunas ocasiones, en italiano. Cuando comenzó la preparación de la visita papal, aceptó sumarse al taller de costura dirigido por la religiosa mexicana Martha Santos
La oficina del servicio litúrgico del santuario definió los diseños y el taller se encargó de realizar las piezas junto con varios voluntarios. Gómez explicó que la calidad y el cuidado no dependían de que las prendas fueran utilizadas por el Papa, sino del sentido propio de la liturgia. La estola blanca fue la excepción: allí tuvo mayor libertad para idear y confeccionar el resultado
El momento de la entrega
El sábado 26 de septiembre, mientras esperaba la llegada de León XIV en la Gruta de las Apariciones, Gómez pudo detenerse a pensar en el camino que lo había llevado hasta allí. Cuando observó al maestro de las celebraciones colocarle la estola al Papa, sintió gratitud
La fecha coincidía con el segundo aniversario de la muerte de su abuela y había ocurrido pocos días después de la muerte de su hermana. También recordó a sus abuelos y bisabuelos, a quienes considera parte de la historia que hizo posible su recorrido
De regreso en la Argentina, continuará trabajando en los ornamentos previstos para la visita papal, especialmente los destinados a Buenos Aires, además de otros proyectos relacionados con la gira de León XIV