WASHINGTON. Donald Trump recibirá este miércoles en Washington al presidente chino, Xi Jinping, en una visita de tres días que combinará gestos ceremoniales de alto nivel con negociaciones sobre comercio, tecnología, Irán y Taiwán

Trump tiene previsto esperar a Xi y a su esposa en la pista de la base militar de Maryland donde se encuentra el Air Force One. La decisión representa una señal política inusual: el protocolo estadounidense establece que el presidente suele recibir a sus invitados de honor directamente en la Casa Blanca

La agenda incluirá una cena de Estado con ejecutivos del sector tecnológico, una ceremonia militar en la Casa Blanca con sobrevuelos y una visita a los Archivos Nacionales, donde se conservan los documentos originales de la Declaración de Independencia y la Constitución

Una cumbre con avances limitados

La reunión busca proyectar una imagen de estabilidad entre las dos mayores potencias económicas, aunque las posibilidades de un acuerdo decisivo son reducidas. La tregua comercial vigente finalizará en noviembre y persisten las disputas por Taiwán, los narcóticos, los minerales de tierras raras y los controles estadounidenses a las exportaciones

Xi probablemente defenderá con firmeza la posición de Pekín sobre Taiwán, mientras Trump mantendría las restricciones comerciales y tecnológicas que China cuestiona. Las conversaciones del jueves podrían, sin embargo, abrir la puerta a una reducción de aranceles en sectores puntuales, una mayor cooperación contra el narcotráfico y un diálogo más amplio entre las fuerzas armadas

Trump también buscaría la liberación de ciudadanos estadounidenses y de otras personas detenidas en China. Ambos gobiernos podrían acordar, además, ampliar las conversaciones sobre inteligencia artificial, un área de fuerte competencia en la que también crece la preocupación por los riesgos asociados

La tecnología, protagonista de la cena de Estado

La cena prevista para el jueves reuniría a dirigentes de compañías relevantes para ambos mercados, entre ellos Tim Cook, de Apple; Jensen Huang, de Nvidia; y Sam Altman, de OpenAI

Como ocurrió en los encuentros anteriores de los mandatarios desde 2025, el acto público estará cuidadosamente organizado. En lugar de una conferencia de prensa conjunta o un comunicado común, se espera que cada gobierno difunda su propio mensaje

Presiones internas para ambos presidentes

La cumbre llega en un momento complejo para Trump. Sus niveles de aprobación están en descenso y crece el malestar por la guerra con Irán, que durante casi siete meses impulsó al alza los precios de la energía en Estados Unidos. Además, el Partido Republicano enfrenta un escenario difícil de cara a las elecciones legislativas de noviembre

Xi arriba con una posición aparentemente más firme, respaldado por el crecimiento del comercio exterior chino. No obstante, China atraviesa un bajo consumo de los hogares y una crisis inmobiliaria. Las campañas anticorrupción y disciplinarias dentro de las fuerzas armadas consolidaron el poder del presidente, aunque también despertaron dudas sobre la preparación del Ejército Popular de Liberación

Los dos líderes podrían volver a reunirse antes de fin de año, posiblemente durante la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico en China, en noviembre, o en las reuniones del G20 que se celebrarán en Estados Unidos, en diciembre

Irán y Taiwán, asuntos centrales

Después de imponer el año pasado aranceles de tres dígitos a productos chinos, Trump moderó su política y su discurso hacia Pekín. En julio, sin embargo, volvió a acusar al gobierno chino de interferir en las elecciones estadounidenses, una acusación que China rechaza

Irán también ocupará un lugar relevante en las conversaciones. Pekín mantiene vínculos estrechos con Teherán y Washington cree que podría ejercer influencia sobre el gobierno iraní. Trump, no obstante, afirmó que no consideraba necesario solicitar la ayuda de China para superar el conflicto

China, el mayor importador de petróleo del mundo, contribuyó a contener los precios del crudo tras el inicio de la guerra mediante una reducción de la demanda y la liberación de reservas estratégicas. A pesar de las amenazas de imponer sanciones a quienes comercien con Irán, la administración Trump no aplicó medidas secundarias contra grandes bancos chinos, dado el papel de China como principal socio comercial de Teherán

Xi también podría pedir una reducción de las ventas de armas estadounidenses a Taiwán. En diciembre, Washington aprobó un paquete por 11.000 millones de dólares, el mayor de la historia para la isla. Otro acuerdo, estimado en unos 14.000 millones de dólares, permanece paralizado desde hace meses. Trump definió esas operaciones como una herramienta importante de negociación