Donald Trump recorrió este domingo el circuito montado en las calles de Washington y dio la salida de una carrera de IndyCar que se disputó frente a varios de los monumentos más reconocibles de la capital estadounidense

La prueba, llamada Gran Premio Freedom 250, formó parte de las celebraciones por el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos. Trump y la primera dama, Melania Trump, siguieron el evento desde una posición privilegiada mientras los autos alcanzaban velocidades de hasta 298 km/h

Un evento pensado para el aniversario

Antes de la largada, el presidente saludó al dueño de la serie, Roger Penske, y a varios de los ganadores de las 500 Millas de Indianápolis que estuvieron entre los 25 pilotos en pista

También hizo un recorrido lento a bordo de su limusina blindada por el trazado, que pasó cerca del Monumento a Washington, los Archivos Nacionales y museos del Smithsonian

En la previa hubo vuelos de exhibición y se cerró el tráfico aéreo en el cercano Aeropuerto Nacional Reagan. La largada se realizó frente al Capitolio, después de que Trump agitara la bandera verde

Palou, ante su gran oportunidad

Desde la pole position, el español Alex Palou llegó a esta cita con la primera posibilidad de asegurar su cuarto título consecutivo y el quinto en total en la IndyCar

El piloto de Chip Ganassi Racing, líder del campeonato y ganador de seis carreras en 2026, calificó la jornada como una experiencia que superó sus expectativas

Entre sus rivales también hubo entusiasmo por competir en un escenario inusual. Varios pilotos destacaron el valor simbólico de correr en Washington y el carácter excepcional de una prueba montada en el centro político del país

La organización de este gran premio demandó unos 35 millones de dólares, cubiertos en gran parte por IndyCar y Penske Racing con apoyo de patrocinadores, en un intento por darle mayor visibilidad a una categoría identificada sobre todo con las 500 Millas de Indianápolis