Donald Trump anunció una ofensiva económica de alcance inédito contra Irán y advirtió que cualquier país que facilite apoyo financiero, logístico o institucional a Teherán afrontará consecuencias severas. El mensaje refuerza la presión de Washington en medio de un conflicto que ya se prolonga por meses sin una salida clara
Una presión sin precedentes
En un mensaje en redes sociales, el presidente estadounidense prometió un aislamiento económico de máxima dureza. También sostuvo que cualquier nación que permita asistencia a Irán a través de bancos, empresas, aeropuertos o entidades públicas quedará expuesta a represalias económicas
Trump no detalló qué castigos aplicaría ni señaló países concretos. Su advertencia llegó pocos días después de que el secretario del Tesoro anticipara un cerco económico de magnitud excepcional
Tensión regional y nuevas fricciones
La respuesta iraní mantiene un tono desafiante después de meses de operaciones militares que no lograron definir el curso de la guerra. Tras ataques israelo-estadounidenses a fines de febrero, Teherán respondió con bombardeos sobre países vecinos aliados de Washington y cerró el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de hidrocarburos
En paralelo, Estados Unidos bloqueó puertos iraníes. Aunque la intensidad de los combates bajó recientemente, la región sigue bajo fuerte presión. Emiratos Árabes Unidos acusó a Irán de lanzar dos misiles balísticos contra la navegación marítima, algo que Teherán negó de manera categórica. Luego, Abu Dabi suspendió sus intercambios comerciales y transacciones financieras con Irán
El diálogo, en pausa
Trump aseguró que no hay conversaciones en curso ni previstas con la República Islámica. Según una fuente estadounidense, esos contactos quedaron suspendidos y la Casa Blanca pidió no retomarlos hasta que Teherán se acerque a la posición de Washington
Del lado iraní, el negociador jefe Mohamad Baqer Qalibaf afirmó que el estrecho no se reabrirá mientras Estados Unidos no cumpla los compromisos asumidos en un protocolo firmado en junio. Ese acuerdo, pensado como una tregua de 60 días, se derrumbó cuando las hostilidades se reanudaron en julio
El estrecho de Ormuz, otra vez en el centro
Qalibaf defendió en Irak la idea de un nuevo orden regional y cuestionó la injerencia extranjera. Al mismo tiempo, Irán y Omán discuten desde hace semanas la futura gestión del estrecho de Ormuz, una zona estratégica donde también chocan los intereses de Washington y de varios países de la región
Irán sostiene que puede cobrar tasas por el paso de barcos que crucen sin autorización, una iniciativa rechazada por Estados Unidos y sus aliados regionales