Donald Trump adoptó un tono conciliador tras la victoria demócrata en las elecciones de mitad de mandato, pero su cambio de actitud podría ser temporal. La derrota lo dejó en una posición más débil durante los dos últimos años de su mandato

El presidente todavía conserva varias vías para recuperar protagonismo. Entre ellas están el veto a proyectos legislativos demócratas y el uso de órdenes ejecutivas para impulsar políticas migratorias restrictivas

Presión interna y poder de veto

Trump afirmó que está dispuesto a trabajar con los demócratas. Sin embargo, podría verse obligado a negociar si sectores republicanos le atribuyen parte de la derrota a la guerra con Irán

Al mismo tiempo, ha reivindicado su capacidad para bloquear cualquier legislación demócrata que llegue a su despacho. También anticipó que enfrentará las investigaciones impulsadas por sus adversarios

Irán y el margen presidencial

La política exterior sigue siendo un área en la que un presidente debilitado conserva amplias facultades. Trump podría reanudar los ataques contra Irán, aunque también dijo que busca un acuerdo para terminar el conflicto iniciado en febrero junto con Israel

Si la guerra continúa, además, descartó por ahora las especulaciones sobre una eventual salida del secretario de Defensa, Pete Hegseth

Ucrania, Rusia y China

Trump aspira a ser considerado un pacificador y podría presionar a Ucrania para que acepte algún entendimiento con Rusia. Para la próxima semana están previstas conversaciones trilaterales en Abu Dabi

La derrota electoral, sin embargo, puede reducir su influencia frente al presidente chino Xi Jinping y al presidente ruso Vladimir Putin. Los tres líderes tienen previsto reunirse próximamente en una cumbre en Shenzhen, China

Un legado construido en Washington

Otra alternativa para Trump es apartarse de la confrontación política y concentrarse en proyectos físicos para dejar una marca en la capital estadounidense

Antes de la votación, dedicó buena parte de su discurso a la renovación del estanque reflectante del Monumento a Lincoln y a otros planes de embellecimiento de Washington

Su principal proyecto es un salón de fiestas para la Casa Blanca, valuado en 400 millones de dólares y cuya finalización espera para finales de 2028, antes de abandonar el cargo