El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prorrogó por un año el embargo comercial contra Cuba, una política vigente desde 1962. La decisión, publicada en el Registro Federal, extiende la medida hasta el 14 de septiembre de 2027

En la determinación presidencial firmada el 20 de agosto, Trump sostuvo que mantener esas facultades sobre la isla responde al interés nacional de Estados Unidos. La renovación se apoya en la Ley de Comercio con el Enemigo, una norma de 1917 que desde 1977 solo se aplica a Cuba

Una política que se renueva cada año

La extensión no sorprende: desde 1978, todos los presidentes estadounidenses han renovado anualmente el embargo, sin importar su signo político

Esta vez, sin embargo, la medida llega en un escenario especialmente crítico para Cuba, marcado por apagones recurrentes y una escasez persistente de alimentos y combustible que afecta a la población a diario

Las autoridades cubanas atribuyen la crisis a la presión impuesta por Washington, incluida la ofensiva sobre los suministros de petróleo y nuevas sanciones contra entidades vinculadas al Estado. La Casa Blanca, en cambio, responsabiliza a la mala gestión interna

Reacción en La Habana

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, calificó la prórroga de “genocida” y acusó a Washington de intentar “asfixiar a una nación entera”. También sostuvo que se trata del momento “más cruel” de la ofensiva estadounidense contra Cuba en los últimos años

El peso de una larga confrontación

El embargo fue establecido en 1962 por John F. Kennedy, después de la nacionalización de propiedades estadounidenses en la isla y un año después de la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países

En 2014, Barack Obama reconoció el fracaso de esa política y abrió una etapa de acercamiento, que incluyó en 2015 la salida de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo. Ese proceso se frenó con la llegada de Trump a la Casa Blanca en 2017

Durante su primera administración, Trump endureció las restricciones de viaje, prohibió transacciones con empresas controladas por las fuerzas armadas cubanas y volvió a incluir a Cuba en la lista de patrocinadores del terrorismo. En su segundo mandato, iniciado en 2025, profundizó ese cerco con nuevas sanciones

En medio de la crisis, algunos cubanos reclaman otro enfoque. “Deberían empezar a comerciar con nosotros, para ver si es la dictadura o el embargo lo que provoca la crisis”, dijo Antonio Rodríguez, taxista habanero de 40 años. Juan Licea, jubilado de 68 años, resumió el ánimo cotidiano: “Estamos luchando para sobrevivir; muchas veces el dinero no alcanza. Pero hay que seguir adelante”