Al firmar una orden ejecutiva destinada a que los estados revisen las recomendaciones sobre vacunas infantiles, Donald Trump y funcionarios de su administración volvieron a difundir afirmaciones falsas sobre esas vacunas y sobre su relación con el autismo
La medida sugiere separar la vacuna contra sarampión, paperas y rubéola en tres inyecciones distintas y, siempre que sea posible, administrar las vacunas infantiles en citas separadas. Especialistas en salud pública advirtieron que espaciar las dosis puede aumentar el riesgo de que un niño contraiga una enfermedad prevenible antes de regresar por otra aplicación
Una cifra que no se sostiene
Trump sostuvo que en muchos casos se exigían “72 pinchazos” a los niños. Esa afirmación es engañosa. El calendario infantil de 2025 recomendaba protección rutinaria contra 18 enfermedades, aunque el número de inyecciones variaba según la marca, las dosis combinadas disponibles y la edad de inicio del niño
Sin contar las vacunas anuales contra la gripe ni las de COVID-19, el total se acercaba más a tres docenas de inyecciones. Además, las vacunas nunca fueron “obligatorias” en términos generales: las familias podían rechazarlas, aunque los estados sí exigen algunas para el ingreso escolar
La triple viral, en la mira
Trump también pidió que la vacuna triple viral se aplique como tres dosis separadas. Esa idea es falsa. La vacuna combinada actual es segura y eficaz, y sus efectos secundarios más comunes suelen ser leves: dolor en el brazo, fiebre, sarpullido leve o molestias temporales en las articulaciones
Los médicos también señalan que en Estados Unidos no existen vacunas separadas disponibles para sarampión, paperas y rubéola. Separarlas podría fomentar la subvacunación por temor infundado a una dosis única
Las cantidades no son grandes
Otra afirmación de Trump fue que se inyectan “grandes cantidades” de vacunas en el cuerpo de los niños. Eso también es falso. Los pediatras administran menos de 0,5 mililitros por vacuna, por lo general entre 0,1 y 0,3 mililitros
La comparación con una botella de gaseosa tampoco resiste. Un envase común contiene 500 mililitros, unas 2.500 veces más que una vacuna típica
Retrasar dosis implica más riesgo
El presidente dijo que no se pierde nada con espaciar las vacunas. Los expertos no coinciden: retrasar o saltar aplicaciones aumenta la posibilidad de que un niño se contagie antes de completar la protección
La advertencia llega en un contexto de aumento de casos de sarampión, una enfermedad que había sido declarada eliminada en Estados Unidos en 2000. La caída en las tasas de vacunación está impulsando el repunte
Autismo: el vínculo volvió a ser desmentido
Robert F. Kennedy Jr. también retomó datos sobre autismo para insinuar una relación con las vacunas infantiles. La evidencia científica disponible descarta ese vínculo
En el siglo XX, el diagnóstico de autismo era mucho más infrecuente y se aplicaba a casos severos. Con el tiempo, la definición se amplió al espectro autista y mejoró la detección, lo que explica en gran medida el aumento de diagnósticos
Los especialistas recuerdan que no existen pruebas biológicas para diagnosticar autismo y que se evalúa a partir del comportamiento del niño. También subrayan que las vacunas han sido estudiadas durante décadas como posible factor ambiental, sin que se haya encontrado una conexión
Kenney Jr. dijo que su departamento entregará resultados de nuevas investigaciones cuando estén listos