Hace diez años, Ezequiel dejó Buenos Aires y se mudó a Tegucigalpa, la capital de Honduras. Periodista, biógrafo y trabajador del sector audiovisual, encontró allí un lugar para desarrollar su carrera y construir una rutina que, según su experiencia, puede sostenerse con menos de 800 dólares mensuales
Actualmente alquila un condominio en el barrio La Leona y se moviliza en moto para evitar el tránsito de la ciudad. Entre las razones que lo llevaron a permanecer en el país menciona el clima tropical, el contacto con la naturaleza, la cercanía de la gente y las oportunidades laborales
Un recorrido por Centroamérica antes de instalarse
Antes de radicarse en Tegucigalpa, Ezequiel pasó cuatro años viajando junto a un grupo de amigos. Recorrieron en combi el trayecto entre México y Panamá, realizaron reportajes autogestivos y conocieron distintas comunidades de la región
Ese viaje también le permitió formar vínculos que más tarde serían importantes. En 2014, un amigo llamado Gerardo lo invitó a mudarse a Honduras. En aquel momento, el país atravesaba un período marcado por la inseguridad
Luego de instalarse, comenzó a trabajar y también registró distintos episodios de violencia. Con el paso del tiempo, observó algunas mejoras, aunque considera que la transformación social requiere un proceso prolongado
El clima, la naturaleza y la calidez de los vínculos
Entre los aspectos que más valora de Honduras se encuentran la abundancia de sol y agua, los paisajes y la forma en que las personas se relacionan en la vida cotidiana
Según describió, la amabilidad aparece incluso en gestos pequeños y genera una experiencia diferente a la de otros lugares donde percibe un trato más distante
También definió la vida diaria del país como una especie de “surrealismo mágico”, aunque aclaró que utiliza la expresión para referirse a situaciones cotidianas inesperadas y extravagantes, no al movimiento literario asociado con autores latinoamericanos
La inseguridad y las distintas formas de emigrar
La inseguridad fue uno de los principales desafíos que encontró durante sus primeros años en Honduras. Aunque reconoce avances, sostiene que una sociedad atravesada por la violencia no puede cambiar de manera inmediata
En ese contexto, también distinguió entre quienes emigran por decisión propia y quienes deben hacerlo por necesidad. Desde su experiencia, observó a muchos hondureños alejarse de sus raíces mientras buscaban nuevas oportunidades
Cuánto cuesta vivir en Tegucigalpa
Para una persona sola, sin hijos y que alquila, calculó que se necesitan al menos 20.000 lempiras por mes para vivir bien en la ciudad. Esa suma equivale a un poco menos de 800 dólares, según su estimación