Sídney, Australia.– La coincidencia fue precisa: un avión avanzando bajo una luna llena recortada sobre un cielo nocturno oscuro. La imagen reúne, en un solo plano, el paso de una aeronave y el brillo del satélite natural que acompaña el viaje desde arriba
Quienes vuelan suelen tener una vista privilegiada de ese rostro iluminado de la Luna. Pero durante siglos la mayor curiosidad estuvo puesta en su hemisferio opuesto, invisible desde la Tierra y cargado de misterio
La cara que no se ve
Ese lado oculto dejó de ser solo una incógnita el 6 de abril de este año, cuando la misión Artemis II de la NASA alcanzó un hito inédito al sobrevolarlo y registrarlo en imágenes
La idea de una superficie familiar y, al mismo tiempo, esquiva recuerda también a la célebre referencia cultural de The Dark Side of the Moon, el emblemático álbum de Pink Floyd