DONEY PARK, Arizona. Lo que comenzó como una afición después de la jubilación se transformó en un refugio para una comunidad del norte de Arizona. En su propiedad de Butterfly Lane, Cindy Wilson cultiva flores que los visitantes pueden cortar y llevarse a casa gratuitamente

La idea original, hace cinco años, era vender los ramos. Sin embargo, antes de la temporada de floración, varios incendios forestales e inundaciones afectaron a la zona. Wilson comprendió entonces que las flores podían tener un valor mayor si las compartía con quienes habían sufrido las consecuencias de los desastres

Un jardín nacido después de la jubilación

Wilson se jubiló en 2021. Sus seis hijos ya se habían independizado, su esposo había fallecido y muchas mañanas transcurrían junto a su perro, Remi. Después de colaborar con una floristería durante San Valentín, decidió crear un emprendimiento relacionado con las flores

Aprendió técnicas de jardinería a través de consejos publicados en redes sociales, cultivó plantines en su garaje y comenzó a sembrar en el terreno de su casa. Incluso llegó a interesar a una florista local en comprar parte de su producción

Pero los incendios y las inundaciones obligaron a evacuarla y destruyeron viviendas cercanas. Su casa quedó en pie. El primer encuentro para que los visitantes eligieran sus propias flores fue organizado especialmente para los vecinos de Doney Park y Timberline, dos comunidades ubicadas al noreste de Flagstaff

Una señal para comenzar a cortar

La propiedad, de casi tres acres, está rodeada por una cerca y ubicada bajo las montañas San Francisco Peaks. Alrededor de la casa hay un jardín de estilo campestre, con hileras de flores identificadas mediante carteles de madera pintados a mano

Mary Walton, una vecina de 70 años que vive al lado desde hace 15 años, vio cómo el jardín fue creciendo y cómo comenzó a reunir a residentes y visitantes. Según cuenta, ahora puede escuchar desde su casa la campana del jardín, que suelen hacer sonar los niños cuando llegan con sus familias. El sonido anuncia que llegó el momento de elegir las flores

Ramos gratuitos para vecinos y viajeros

El lugar se llama Garden House on Butterfly Lane, un nombre que también aparece en el papel kraft utilizado para envolver los ramos. Los vecinos ayudan a organizar las jornadas, que Wilson anuncia en redes sociales

Durante los encuentros participan familias con niños pequeños, estudiantes de la Universidad del Norte de Arizona y viajeros que atraviesan el estado. Wilson busca organizar estas actividades semanalmente entre fines de junio y comienzos de septiembre. La primera jornada de cada temporada está reservada para los vecinos, como homenaje al origen de la iniciativa

Al llegar, los visitantes reciben tijeras y canastos de mimbre, muchos comprados en tiendas de segunda mano. Las instrucciones son sencillas: cortar bajo y llevarse 15 tallos. Las flores no tienen costo, aunque algunas personas dejan donaciones para contribuir al mantenimiento del jardín

Wilson dice que ya abrió el espacio seis veces durante el año. Lo que más la impulsa, explica, es observar las reacciones de quienes recorren las plantas: desde una mujer que intenta combinar el color amarillo de los pétalos con su sala hasta un niño que descubre una flor naranja y se la muestra a su madre

Preparativos para la próxima temporada

Con la llegada del otoño, Wilson se prepara para podar las plantas restantes, fertilizar la tierra y cubrirla con paja y redes antes del invierno. También compró semillas de variedades de estación fría para plantarlas en primavera y tener nuevos ejemplares listos para el verano siguiente

Cada mañana, desde la ventana de su cocina, observa una rosa que creció hasta alcanzar casi 1,5 metros. No necesita cortarla: por ahora, prefiere disfrutarla hasta que alguien decida llevársela

“Tómense el tiempo de salir. Pongan las manos en la tierra, corten una flor y mírenla”, recomienda Wilson. Para ella, el jardín es, ante todo, un lugar donde estar