Una combinación experimental de inmunoterapia y quimioterapia ha mostrado resultados alentadores en personas con cáncer de páncreas metastásico. En un ensayo con 11 adultos recién diagnosticados y sin tratamiento previo, el abordaje consiguió respuestas parciales en el 64% de los casos y controló la enfermedad en el 91%
El trabajo, desarrollado por equipos de Columbia University y Brown University y publicado en Nature Communications, dejó siete pacientes con una reducción medible del tumor. Seis de ellos mantuvieron esa respuesta en evaluaciones posteriores. Además, otros tres lograron estabilizar la enfermedad y solo uno presentó progresión inicial
Una señal distinta en un tumor difícil de tratar
El cáncer de páncreas avanzado sigue siendo uno de los más complejos de abordar porque suele resistir tanto la quimioterapia como las estrategias de inmunoterapia que han cambiado el pronóstico de otros tumores. En los tratamientos convencionales basados en gemcitabina y nab-paclitaxel, las tasas de respuesta suelen moverse entre el 23% y el 31%
En este estudio, la mediana de supervivencia libre de progresión fue de 9,7 meses y la supervivencia global alcanzó los 10,1 meses. Aunque se trata de cifras iniciales y en una muestra pequeña, el comportamiento del tratamiento resultó mejor que el esperado en este contexto
El caso más llamativo: desaparición de metástasis hepáticas
Entre los pacientes tratados destacó un hombre de 59 años. Tras 12 ciclos, su tumor primario pasó de 3,2 a 1,5 centímetros y las metástasis hepáticas desaparecieron. La respuesta fue tan profunda que después pudo someterse a una cirugía radical
Los análisis posteriores de la pieza quirúrgica no encontraron células tumorales viables. Casi 18 meses después de la operación y más de 1.000 días tras el inicio del tratamiento, seguía libre de enfermedad y sin necesitar quimioterapia adicional
Qué podría explicar la respuesta
Los investigadores también buscaron diferencias entre quienes respondieron y quienes no. Para ello analizaron muestras tumorales con secuenciación de ARN y estudios de célula única
En los pacientes con mejor evolución observaron un aumento de linfocitos T CD8+, células del sistema inmune capaces de atacar al tumor. También detectaron más fibroblastos asociados al cáncer que expresan CXCL12, un hallazgo que podría servir en el futuro como biomarcador para seleccionar a los pacientes con más probabilidades de beneficiarse
La estrategia combina varios mecanismos: motixafortide bloquea CXCR4, una vía relacionada con el microambiente que protege al tumor; cemiplimab inhibe PD-1 y refuerza la respuesta inmunitaria; y la quimioterapia aporta un efecto adicional
Promesa real, pero todavía preliminar
Pese a los resultados, los autores insisten en la cautela. El estudio incluyó solo 11 pacientes y no tuvo grupo de comparación, de modo que aún no demuestra superioridad frente al tratamiento estándar
El posible biomarcador basado en CXCL12 también requiere validación en cohortes más amplias. El siguiente paso será un ensayo aleatorizado de fase 2, multicéntrico y con 108 pacientes, que comparará esta combinación con la terapia habitual
Si esos datos se confirman, la estrategia podría abrir una vía más eficaz y personalizada contra uno de los cánceres más agresivos y difíciles de tratar