MONTEVIDEO. Uruguay evalúa comprar hasta dos patrulleros oceánicos británicos, una posibilidad que abrió un debate tanto sobre las capacidades de los buques como sobre sus eventuales efectos diplomáticos con la Argentina
La propuesta incluye tres unidades de la primera generación de la clase River: el HMS Tyne, el HMS Mersey y el HMS Severn. Los barcos entraron en servicio a comienzos de la década de 2000 y el Reino Unido prevé retirarlos en 2028
Una alternativa tras la ruptura de un contrato
El Ministerio de Defensa uruguayo pretende incorporar “hasta” dos patrulleros. La alternativa surgió luego de que Montevideo rescindiera en febrero el contrato firmado en 2023 con el astillero español Cardama para construir dos buques OPV nuevos por 82,37 millones de euros
El gobierno justificó la rescisión por presuntos incumplimientos de la empresa y afirmó que la garantía de fiel cumplimiento presentada durante el proceso no existía. El acuerdo había sido firmado durante la administración de Luis Lacalle Pou y su cancelación provocó una disputa política interna
Los OPV, sigla en inglés de Offshore Patrol Vessel, son embarcaciones destinadas principalmente a vigilar aguas jurisdiccionales, controlar la pesca, realizar tareas de interdicción, brindar seguridad marítima y participar en operaciones de búsqueda y rescate
Reparos sobre la capacidad operativa
Aunque el senador opositor Javier García definió a las unidades como “buques de guerra ingleses”, la Marina Real británica las clasifica como patrulleros oceánicos de la clase River
La Armada uruguaya planteó dudas sobre el estado y las prestaciones de los barcos, que acumulan más de dos décadas de servicio. Entre los principales reparos aparece la ausencia de un hangar para operar helicópteros
Los buques que se habían encargado a Cardama, en cambio, serían nuevos, tendrían 87 metros de eslora, alcanzarían una velocidad máxima de 23 nudos y contarían con plataforma y hangar para helicópteros
La preocupación por la relación con la Argentina
García pidió que la Cancillería uruguaya estudie las consecuencias de la eventual compra. En el Senado sostuvo que la incorporación de dos embarcaciones británicas podría enviar una señal delicada sobre la relación con Buenos Aires
El planteo aparece en un contexto de renovada tensión entre el gobierno de Javier Milei y el Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas
Durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Milei calificó la cuestión como una “causa nacional”, reclamó la reanudación de las negociaciones con Londres y cuestionó el proyecto petrolero Sea Lion, desarrollado bajo licencias británicas que la Argentina considera ilegales
El Reino Unido rechazó las medidas argentinas y defendió nuevamente el derecho de los habitantes de las islas a la autodeterminación. La disputa se intensificó en septiembre, cuando Buenos Aires inició procedimientos sancionatorios contra más de 60 empresas y personas vinculadas con el proyecto petrolero
Un debate todavía abierto
La sensibilidad del tema también quedó expuesta recientemente en Uruguay, a raíz de una controversia por el uso de la denominación “Falkland Islands” en un stand británico de la Expo Prado. Orsi negó además versiones sobre un supuesto cable submarino entre Uruguay y las islas y reafirmó el respaldo de su gobierno al reclamo argentino de soberanía
Hasta el momento, no existe una decisión definitiva de compra ni una protesta pública de la Argentina por los patrulleros. El debate uruguayo se mantiene abierto en dos frentes: la utilidad de los buques para las necesidades de su Armada y las posibles consecuencias diplomáticas de incorporarlos