La llegada de León XIV ya modifica la vida cotidiana de Buenos Aires. En Palermo, las vallas y los desvíos complican la circulación, mientras trabajadores terminan de acondicionar los espacios previstos para la visita

La situación genera reacciones contrapuestas. Algunos vecinos consideran que las molestias son menores frente a la importancia del acontecimiento. Otros cuestionan la extensión de las restricciones y las dificultades para entrar o salir del barrio

Calles cortadas y recorridos interrumpidos

El operativo se extiende desde Virrey del Pino, entre las avenidas del Libertador y Luis María Campos, hasta los alrededores del Monumento a los Españoles, la avenida Santa Fe y distintos sectores de Palermo

Gorostiaga todavía permite el paso de vehículos, bicicletas y monopatines, pero el tránsito se interrumpe al llegar a las primeras barreras. Maure y Jorge Newbery permanecen cerradas. Matienzo está habilitada parcialmente y tiene un corte desde Migueletes, al igual que San Benito de Palermo

En distintos cruces, los conductores encuentran vallas, carteles de desvío y agentes que indican nuevas direcciones. Algunos deben retroceder y buscar otra salida. Los peatones también consultan cómo ingresar a sus viviendas

Las restricciones alcanzan además los Bosques de Palermo. Una sucesión de vallas blancas bordea los Lagos de Palermo, atraviesa sectores de césped y rodea árboles y senderos. En el parque también hay pantallas, estructuras de montaje y filas de baños químicos turquesa

La intervención altera espacios utilizados habitualmente para caminar, correr, tomar mate o almorzar. Incluso cuatro patos atraviesan una zona delimitada y continúan su recorrido entre el césped, los árboles y el agua

Preparativos en el Monumento a los Españoles

Cerca del monumento, los trabajadores colocan carteles, pintan superficies y completan distintas instalaciones. Sobre estructuras negras aparecen dibujos blancos vinculados con la visita, mientras en el escenario se realizan pruebas de iluminación

Las pantallas gigantes, los cerramientos y los vallados todavía forman parte de un montaje en desarrollo. Algunas personas se detienen para observar los trabajos y tomar fotografías

La expectativa también se refleja en quienes participan de la organización. Hay personas que trasladan materiales, ordenan estructuras y colaboran con las tareas de pintura. Entre los visitantes, varios llegaron desde otras provincias para asistir a la visita papal

La Nunciatura, otro punto de atención

En Recoleta, la Nunciatura Apostólica funciona como el segundo foco de interés. El edificio se encuentra en la avenida Alvear 1637, dentro del histórico Palacio Fernández Anchorena, donde se hospedará León XIV durante su estadía en Buenos Aires

A diferencia de Palermo, el tránsito todavía circula con mayor tranquilidad y no se observa el mismo despliegue de barreras. Las fachadas, sin embargo, muestran numerosas banderas del Vaticano, imágenes de León XIV, mensajes dedicados al Papa y referencias religiosas

Vecinos y visitantes se detienen frente al edificio, toman fotografías y observan los movimientos en los alrededores. También se realizan tareas sobre las cámaras de seguridad instaladas en la zona

Durante la recorrida ingresan seis personas con ropa deportiva y distintivos que parecen vinculados con la seguridad vaticana. Más tarde llegan otras diez personas vestidas con traje. Se escuchan conversaciones en francés e italiano, aunque no fue posible confirmar las funciones específicas de quienes ingresaron

En los balcones de distintos barrios, las banderas argentinas comienzan a compartir espacio con los colores amarillo y blanco del Vaticano. La visita todavía no comenzó, pero ya se hace visible en las calles, los parques y las viviendas de la ciudad