Los cuatro astronautas del Artemis II compartieron sus experiencias tras regresar a la Tierra. Victor Glover, piloto de la misión, destacó la intensidad de los últimos instantes del descenso

El momento más extremo, según relató, ocurrió cuando se desplegaron los paracaídas de frenado de la cápsula Orión. La maniobra previa al amerizaje le produjo una sensación similar a lanzarse de espaldas desde un rascacielos

Un ingreso a la atmósfera a alta velocidad

El retorno fue una de las etapas más exigentes del viaje. La cápsula ingresó a la atmósfera a una velocidad cercana a los 40.000 kilómetros por hora y luego comenzó la secuencia de desaceleración

Después del despliegue de los paracaídas, Orión amerizó en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego. Equipos de la NASA y del ejército estadounidense rescataron a los tripulantes y los trasladaron en helicóptero hasta el buque USS John P. Murtha

El sobrevuelo de la cara oculta de la Luna

La misión también estableció nuevos hitos para la exploración espacial. Los astronautas sobrevolaron el lado oculto de la Luna y alcanzaron la mayor distancia recorrida por seres humanos en el espacio

Durante el trayecto, la tripulación capturó imágenes inéditas de la región lunar que no puede observarse desde la Tierra. Los astronautas describieron la experiencia como algo que ningún ser humano había contemplado antes

El impacto de una misión internacional

En la conferencia posterior al aterrizaje, el comandante Reid Wiseman habló sobre la reacción mundial ante el regreso. Dijo que el equipo quedó sorprendido por las muestras de apoyo y por el sentimiento de orgullo compartido

Wiseman explicó que uno de los objetivos del proyecto era trascender las fronteras y promover una iniciativa capaz de unir a personas de distintos lugares