Xi Jinping regresará este miércoles a Washington para realizar la primera visita de Estado de un presidente chino a Estados Unidos en más de una década. A diferencia de 2015, cuando Beijing buscaba transmitir una imagen de potencia en ascenso, China llega ahora con mayor capacidad económica, tecnológica y militar

El encuentro con Donald Trump se producirá mientras las dos mayores economías del mundo compiten por la inteligencia artificial, la influencia internacional, el dominio industrial y las capacidades espaciales. Se espera que Xi defienda la cooperación, aunque también plantee reclamos vinculados con Taiwán y la relación comercial bilateral

Una relación más tensa que en 2015

Durante la visita de Xi a Washington en 2015, Barack Obama celebró el crecimiento de una China pacífica, estable y próspera. En aquel momento, ambos gobiernos buscaban ampliar los vínculos económicos y reducir las diferencias en áreas como la propiedad intelectual, la ciberseguridad y la navegación en el mar de China Meridional

Muchos de esos conflictos continúan sin resolverse y algunos se agravaron. Las empresas estadounidenses aún reclaman un mayor acceso al mercado chino, mientras que Washington acusa a Beijing de intensificar sus ciberataques y ampliar su presencia militar en aguas disputadas

Xi también consolidó su poder interno después de eliminar los límites presidenciales y desplazar a rivales políticos. Trump, por su parte, regresó a la Casa Blanca con una política más confrontativa hacia China

Comercio, aranceles y dependencia económica

China redujo su dependencia del mercado estadounidense mediante la expansión de sus exportaciones hacia otros destinos. En 2015, Estados Unidos recibía cerca de una quinta parte de las ventas externas chinas, que entonces sumaban 2,3 billones de dólares. En 2025, la participación estadounidense cayó al 11%, aunque las exportaciones chinas superaron los 3,7 billones de dólares

El cambio se produjo en parte por el aumento de los aranceles estadounidenses y por la estrategia de Beijing de diversificar sus mercados. Sin embargo, Estados Unidos todavía depende de China para obtener productos y materiales esenciales

La disputa comercial quedó expuesta cuando Beijing respondió con aranceles del 125% a las medidas impulsadas por Trump. China también utilizó su posición dominante en el procesamiento de minerales críticos, necesarios para fabricar desde teléfonos inteligentes hasta aviones de combate

China avanzó en industrias estratégicas

Desde 2015, Beijing impulsó una política nacional para fortalecer la fabricación avanzada y reducir la dependencia de las importaciones. El plan favoreció el desarrollo de sectores como los chips de memoria, los dispositivos médicos, los drones, los vehículos eléctricos, las tecnologías limpias y la construcción naval

Ese crecimiento industrial permitió que las empresas chinas ganaran presencia mundial y cerraran parte de la brecha con Estados Unidos. China dejó de ser vista únicamente como una potencia en expansión y pasó a ser considerada un competidor capaz de disputar espacios de liderazgo

El crecimiento militar redefine la competencia

La expansión industrial también fortaleció a las fuerzas armadas chinas. Beijing construyó la flota naval más numerosa del mundo, con portaaviones y buques anfibios de asalto. Estados Unidos conserva ventajas en tonelaje total y sistemas de armas, pero China amplió de manera significativa sus capacidades

Además, desarrolló cazas de quinta generación y pasó de no contar con unidades de ese tipo en 2015 a disponer de cientos. En el espacio, logró aterrizar una nave en la cara oculta de la Luna y opera una de las dos estaciones espaciales actualmente en órbita

El crecimiento militar chino aumentó la preocupación en Washington por la vulnerabilidad del territorio estadounidense. Las capacidades nucleares, marítimas, cibernéticas, espaciales y de ataque de largo alcance de Beijing representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos

Taiwán será uno de los puntos centrales

Xi no mencionó a Taiwán durante su visita de 2015. Sin embargo, en mayo, cuando recibió a Trump en Beijing, advirtió sobre posibles choques y conflictos si Estados Unidos gestionaba mal la cuestión de la isla, que China considera parte de su territorio

Durante la visita de esta semana, se prevé que el presidente chino intente frenar o retrasar un nuevo paquete de ventas de armas estadounidenses a Taiwán

Trump recibirá a Xi el miércoles por la noche en la pista de aterrizaje de la Base Conjunta Andrews, una decisión poco habitual frente al protocolo de esperar la llegada de los líderes en la Casa Blanca. El gesto busca destacar la importancia de la relación, aunque el encuentro estará condicionado por una rivalidad que se profundizó durante la última década