En abril de 1974, un grupo de campesinos excavaba un pozo en una zona rural de China. La región atravesaba una intensa sequía y el agua era una necesidad urgente. Sin embargo, a apenas un metro de profundidad apareció algo inesperado: tierra roja y dura, cabezas de cerámica y puntas de flecha de bronce
El hallazgo marcaría uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes del siglo XX. Bajo el terreno se encontraba un ejército de aproximadamente 8000 soldados de terracota, creado unos 2200 años atrás para proteger al emperador Qin Shi Huang en el más allá
Una excavación que comenzó con dos guerreros
Los agricultores que trabajaban en el lugar sospecharon que aquellos restos podían pertenecer a una construcción antigua. Zhao, uno de los campesinos involucrados, continuó ligado al yacimiento y con el tiempo se convirtió en curador de un museo en la provincia de Shaanxi
Tras tres días de tareas fueron recuperados por completo los dos primeros guerreros. Cada figura medía alrededor de 1,78 metros y presentaba rasgos y detalles propios de una producción a gran escala
La importancia de esas piezas llevó al gobierno chino a financiar una excavación más amplia. En 1975 se construyó un museo en las cercanías y los trabajos continuaron hasta localizar el complejo funerario relacionado con el emperador
Un ejército enterrado durante más de dos milenios
El conjunto no estaba formado únicamente por soldados. También incluía caballos y carros, todos ocultos bajo tierra durante siglos. Las esculturas habían permanecido fuera de la vista hasta su descubrimiento en la década de 1970
La magnitud del sitio y su valor histórico le dieron reconocimiento internacional. En 1987, el ejército de terracota fue incorporado a la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. Once años después, el lugar recibió la visita del entonces presidente estadounidense Bill Clinton
Actualmente, el yacimiento es uno de los principales espacios históricos de China y permite observar la dimensión del poder del imperio Qin
El misterio de la tumba de Qin Shi Huang
A pesar de los avances en la exploración, los arqueólogos mantienen intacta la tumba de Qin Shi Huang. La decisión está relacionada con los riesgos que podría implicar abrir las cámaras selladas
Expertos chinos advirtieron sobre la posible presencia de mercurio en el interior. Debido a su alta volatilidad, temen que una eventual fuga dañe el patrimonio o provoque una reacción peligrosa
Por esa razón, el lugar donde descansa el primer emperador de China continúa siendo un enigma cuidadosamente preservado