Volkswagen dio luz verde a la mayor reestructuración de sus 89 años de historia y avanzará con un nuevo recorte de alrededor de 50.000 puestos de trabajo en todo el mundo. El plan, llamado Future Plan 2030, fue aprobado por unanimidad por el Consejo de Supervisión y forma parte de un ajuste más amplio de su estructura global
La compañía reconoció que necesita un cambio adicional de gran escala en su plantilla. Los puestos afectados incluirán también cargos directivos, aunque todavía no se informó cómo se repartirán los recortes por marca, país o planta, ni se definió un cronograma público para completar el proceso
Una poda laboral mucho más profunda
La magnitud del recorte se amplía al sumar decisiones previas. En junio, el grupo ya había comunicado bajas por unos 50.000 puestos entre Volkswagen, Audi, Porsche y la división de software CARIAD. En conjunto, ambas etapas llevan la reestructuración a cerca de 100.000 posiciones
El plan no se limita al empleo. Volkswagen admitió que sus fábricas europeas tienen actualmente más de 500.000 unidades de capacidad ociosa y dejó en revisión el futuro de cuatro complejos industriales alemanes: Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm
La empresa sostiene que no puede garantizar nuevos modelos competitivos para esas plantas cuando terminen sus programas actuales, entre 2031 y 2034. Por eso empezará a estudiar usos alternativos para esas instalaciones, mientras negocia las definiciones con trabajadores y gobiernos regionales
Menos modelos, menos complejidad
Otra pata del programa apunta a achicar la oferta. Volkswagen quiere reducir cerca de 50% su gama de modelos y 75% la complejidad de su catálogo hacia 2035. La idea es concentrar mayores volúmenes en menos productos, plataformas y sistemas electrónicos para ganar escala y acelerar desarrollos
También prevé simplificar su organización, reducir en alrededor de un tercio la cantidad de empresas y participaciones que controla y avanzar hacia estructuras directivas más horizontales
El objetivo para 2030 es operar con unas 9 millones de unidades al año y alcanzar un margen operativo de 9%. Para sostener la transformación, el grupo mantiene un programa de inversiones de 135.000 millones de euros entre 2027 y 2031
En el primer semestre de 2026, el margen operativo fue de 3,8%, lejos del 7,9% registrado en 2022
El deterioro que empujó el ajuste
La reestructuración responde a varios años de deterioro. Al menor crecimiento del mercado europeo se sumaron el exceso de capacidad industrial, mayores trabas comerciales en Estados Unidos por los aranceles y un giro profundo en China, durante décadas una de las principales fuentes de ganancias del grupo
Allí Volkswagen perdió terreno frente a fabricantes locales que avanzaron más rápido en eléctricos, software y nuevos lanzamientos. Esa presión también empezó a sentirse en Europa, donde las automotrices chinas ganaron espacio con costos más bajos y ciclos de desarrollo más veloces
La primera respuesta relevante llegó a fines de 2024, cuando el grupo pactó una reducción de unos 35.000 puestos en Volkswagen AG hacia 2030. Este año quedó claro que esa corrección no alcanzaba: en junio, Oliver Blume presentó una nueva etapa de transformación y en julio ya había anticipado internamente que podrían sumarse otros 50.000 recortes
La aprobación del plan despeja el rumbo general, pero deja abierta la etapa más difícil: ejecutarlo