BOGOTÁ.– El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, quedó expuesto a su primera crisis política apenas comenzado su mandato, en un contexto atravesado por la devastación del terremoto que golpeó al país la semana pasada. Miles de personas siguen en carpas o refugios improvisados tras el sismo de magnitud 7,4, que afectó sobre todo el oeste colombiano y dejó más de 300 fallecidos
Un ministro en la playa y una reacción inmediata
La controversia se agravó cuando circularon imágenes del ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, descansando con su familia en una playa del Caribe, a una semana de asumir el cargo. El funcionario dijo que no estaba de vacaciones, sino en un encuentro familiar, y sostuvo que construir hogares es tan importante como levantar viviendas
Beltrán afirmó que los servidores públicos también tienen vida familiar y defendió haber compartido unas horas con su esposa y sus hijos antes de retomar su tarea de reconstrucción. Pese a esa explicación, recibió cuestionamientos desde distintos sectores, que lo acusan de desconexión con la magnitud de la tragedia y de haber descuidado la atención a miles de damnificados
Entre los reproches apareció la posibilidad de promover una moción de censura. También hubo críticas desde la oposición y desde el propio oficialismo, donde se señaló que cerca de 27.000 viviendas quedaron destruidas y que numerosas familias pasan la noche a la intemperie
La visita presidencial, bajo la lupa
La salida de De la Espriella a Buenaventura también quedó envuelta en polémica. Durante la recorrida por esa zona cercana al departamento de Chocó, epicentro del terremoto, fue cuestionado por repartir pelotas de fútbol desde su camioneta blindada con el lema de campaña impreso
En paralelo, su gobierno recibió objeciones por el anuncio de clases virtuales apoyadas con tabletas y planes de datos. Referentes de la región advirtieron que esa propuesta no resuelve el problema de fondo, porque en el Pacífico la conectividad es limitada y muchas familias no pueden sostener ese esquema
En su mensaje más reciente, el presidente confirmó que en los próximos días decretará el Estado de Emergencia Económica, una herramienta excepcional para dictar normas sin pasar por el Congreso. Según estimó, la reconstrucción de las cinco regiones más afectadas costaría unos 9.500 millones de dólares, de los cuales 7.800 millones corresponderían a edificaciones y 1.700 millones a infraestructura
El balance oficial elevó a 26.945 las viviendas destruidas y a 127.557 las dañadas, además de reportar 285 centros de salud afectados y más de 2.838 establecimientos educativos con daños. De la Espriella aseguró que los equipos de búsqueda seguirán trabajando mientras exista una posibilidad de hallar con vida a una sola persona
El mandatario agradeció además el desembolso inicial de un crédito internacional por 200 millones de dólares, así como la cooperación ofrecida por 21 países. Volvió a plantear un plan especial para Chocó, inspirado en experiencias históricas de reconstrucción, y propuso una gerencia específica para administrar la recuperación de las zonas devastadas
“Esta prueba no nos va a quedar grande”, dijo el presidente, al asegurar que permanecerá al frente de la emergencia durante todo el día y toda la noche