Una exactriz pornográfica con decenas de millones de seguidores en redes sociales se convirtió en la voz más estridente contra Argentina durante el mundial de fútbol. Sarah Joe Chamoun, conocida como Mia Khalifa, lideró una oleada de críticas que involucró a más de setenta personalidades del espectáculo, la política y el activismo internacional

La empresaria digital, que acumula más de 26 millones de seguidores en Instagram y supera los 41 millones en TikTok, comenzó su carrera en la industria del contenido para adultos. Su notoriedad se multiplicó tras una publicación sensual donde lucía un hiyab, un gesto que desató su ascenso viral en proporción geométrica

La campaña comenzó contra Egipto y se extendió contra Argentina

Al finalizar el partido entre Argentina y Egipto, Chamoun inició su ofensiva comunicacional con una frase que parecía inofensiva pero resultó reveladora: declaró sentirse ciudadana egipcia a partir de ese momento. La transformación resultaba paradójica considerando que Egipto es uno de los países más conservadores en materia de moral islámica, ella comenzó a replicar acusaciones de racismo contra los argentinos

Durante el enfrentamiento contra Inglaterra, publicó que preferiría ver a los europeos enfrentar a España antes que observar a Lionel Messi un minuto más en el torneo. Calificó a Argentina como el menor de dos imperios malignos, una characterization que resultaba difícil de interpretar considerando que el país nunca tuvo vocación imperial

Acusaciones de juego sucio y apuestas millonarias

La influencer también acusó a la selección argentina de jugar de forma sucia, denominándolos guerreros del VAR en alusión a los cuestionamientos arbitrales que circulaban durante el campeonato. Tras la final, celebró públicamente el triunfo español y reveló que había apostado un millón de dólares contra Argentina, una cifra que generó interrogantes sobre el origen de esa confianza

¿Fortuna ganada fácilmente, información privilegiada o ambas cosas? La pregunta quedó flotando en el aire

Setenta figuras mundiales se sumaron al coro de críticas

Después de las publicaciones iniciales de Chamoun, decenas de celebridades se sumaron a las descalificaciones sin tener relación directa con Argentina ni conocimiento de su historia. Los insultos abarcaron desde cuestionamientos a la selección hasta acusaciones de racismo contra el pueblo argentino, incluyendo descalificaciones al presidente Javier Milei y el mote de ocultadores de nazis

Samuel Jackson, reconocido actor estadounidense, declaró que Argentina es uno de los países más racistas del mundo y pidió apoyo para el rival de la selección en la final. José Pedro Balmaceda Pascal, actor chileno-estadounidense con diez millones de seguidores, difundió publicaciones similares

La cantante española Rosalía reposteó uno de los comentarios de Chamoun, una acción que podría costarle la cancelación de su show en el país. Posteriormente pidió disculpas cuando advirtió que su acción afectaría sus intereses comerciales

Activistas y políticos se sumaron a las descalificaciones

Javier Bardem, actor español y militante de izquierda, participó de los debates que trataban al pueblo argentino como racista, aunque después atenuó sus expresiones. Niall Horan, cantante irlandés que reunió 36 millones de seguidores en Instagram, celebró la derrota argentina

Jesse Wesley Williams, actor y activista del movimiento Black Lives Matter, respaldó las acusaciones de racismo contra Argentina durante el torneo. El alcalde de Nueva York, Zhoran Madmani, aprovechó un discurso sobre transporte público para asegurar que a Egipto le habían robado el partido

Eric André llevó los insultos al extremo

El actor y productor estadounidense Eric André fue quien más lejos llegó con las descalificaciones. Con tres millones de seguidores en Instagram, utilizó su plataforma para llamar racista al pueblo argentino, recordar el ocultamiento de nazis en el país y acusar sin fundamento a la selección de soborno

Escribió que un soborno de 300 millones de dólares les consiguió el segundo puesto, una afirmación sin pruebas que generó indignación. Como otros, es activista anti-Trump e integrante del movimiento Black Lives Matter

La dimensión política del ataque

Irene Montero y Javier Bardem se refirieron específicamente al apoyo de Argentina a Israel, siempre con ocasión del mundial. Tras el último partido, la cantante Patti Smith publicó que ganaron los buenos, una frase que Miguel de Unamuno habría cuestionado preguntando contra quién iba ese elogio

Smith posteriormente pidió disculpas y borró su publicación, lo que reveló la falta de convicción con la que escribió esa frase

La industria del entretenimiento mostró su verdadera naturaleza

Solo Niall Horan y Pedro Pascal mostraron interés previo por el fútbol. El resto de las figuras que se sumaron a las críticas no tenían relación con el deporte, lo que revelaba motivaciones diferentes al deportivo

El fenómeno tuvo una dimensión política clara: el movimiento woke y sus intereses económicos no podían tolerar que un país que está derrotando la cultura de la nueva izquierda, incluido su lenguaje inclusivo, además de arreglar su economía, ganara también un campeonato mundial

La historia completa de este mundial y los ataques contra Argentina quizás se conozca algún día, o quizás no. Los miembros de esta nueva corte vociferante se desnudaron, pero no del todo. La desnudez parcial suele ser más excitante que la verdad completa